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Sincretismo y milpa: Las comunidades de Morelos que le rezan al agua en el día de San Juan

Comunidad

Desde Coatetelco hasta Jiutepec, descubre los rituales ancestrales que fusionan la fe prehispánica y católica para asegurar la cosecha en el corazón de México

SALVADOR ROSAS OCTAVIANO
SAn Juan
SAn Juan

El diálogo milenario entre el cielo y la semilla

Cada 24 de junio, cuando el solsticio de verano asienta las primeras humedades sobre el territorio estatal, los campos de Morelos dejan de depender únicamente de los pronósticos meteorológicos para confiar en la memoria colectiva. A través de un complejo entramado de ofrendas, música de viento y rituales que fusionan la cosmogonía prehispánica con el catolicismo, diversas comunidades de la entidad miran al cielo para pedir a San Juan Bautista un buen temporal. No es un festejo menor; se trata del inicio formal del ciclo agrícola de temporal, del cual depende el sustento y la soberanía alimentaria de miles de familias campesinas morelenses.

Esta práctica, heredada de generación en generación, representa una de las manifestaciones de sincretismo más vivas de la región: un acto de profunda diplomacia comunitaria con la naturaleza para asegurar la fertilidad de la tierra y la abundancia de las cosechas de maíz, frijol y calabaza.

Coatetelco y el "Huentle" a los airecitos

En el municipio indígena de Coatetelco, en la región surponiente del estado, la petición de agua se despoja de cualquier barniz occidental para recuperar su raíz nahua. Aquí, la ceremonia recibe el nombre de Huentle, un término que se traduce como la entrega ritual de ofrendas a las entidades que controlan el clima: los "airecitos" o guardianes del temporal.

 

1.La preparación de la ofrenda:Noche del 23 de junio.

Las familias preparan altares específicos donde se colocan flores de cempasúchil y de temporada, pan de viento, chocolate, tamales de bofe y elementos simbólicos que representan la fertilidad.

2.La entrega del Huentle:Madrugada del 24 de junio.

Los portadores del conocimiento tradicional guían el recorrido hacia los sitios sagrados y los ojos de agua, entregando los alimentos a los "airecitos" en señal de respeto y reciprocidad.

3.La procesión parroquial:Mañana del 24 de junio.

La comunidad se unifica en una caminata hacia la iglesia local, rompiendo el silencio con el estallido de cohetes que, según la creencia popular, emulan el sonido de los truenos para llamar a las nubes.

 

Del misticismo de Tlaco Tlaloc a la algarabía de Panchimalco

El mapa de la fe agrícola en Morelos se extiende con identidades muy particulares en cada latitud:

Panchimalco, Jojutla: La entrada de flores

En este histórico barrio de Jojutla, la celebración a San Juan Bautista se vuelca a las calles con una vistosa "entrada de flores", cabalgatas y peregrinaciones. El elemento distintivo lo aportan las Danzas Tlacololeras, cuyos ejecutantes, armados con látigos que resuenan como rayos, escenifican la limpieza del tlacolol (el terreno de siembra) y la persecución del jaguar que amenaza las cosechas.

Jiutepec y el "San Juan Parrandero"

Una de las expresiones más singulares ocurre en la zona urbana de Jiutepec. Ahí, la figura popular de "San Juan Parrandero" es sacada del templo para recorrer los barrios tradicionales entre música de banda y júbilo. La procesión culmina en el emblemático manantial de Las Fuentes, un sitio donde el agua limpia no solo representa un recurso natural, sino un símbolo de renovación, fertilidad y esperanza para los últimos reductos agrícolas del municipio.

Resistencia cultural: El mapa del temporal también se activa simultáneamente en las zonas altas, como San Juan Tlacotenco en Tepoztlán, el municipio boscoso de Huitzilac y la colonia Juan Morales en Yecapixtla, demostrando que la necesidad del agua unifica la geografía del estado.

Sobre el autor

SALVADOR ROSAS OCTAVIANO
Salvador Rosas

Periodista

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