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Memoria viva de Cuernavaca: "La Perlita", la relojería que resiste al tiempo y al ambulantaje tras casi un siglo de historia

Comunidad

Don Gustavo Hernández, tercera generación de relojeros, lucha por mantener viva la tradición artesanal en el corazón de la capital morelense, enfrentando la modernidad y el desorden urbano.

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La perlita
La perlita

Resistencia en el corazón de la ciudad

Hay comercios que no solo ofrecen un servicio técnico, sino que operan como guardianes silenciosos de la identidad y la memoria colectiva de una ciudad. En el corazón de la capital morelense, la relojería "La Perlita" se erige como uno de esos últimos bastiones. Fundada en mayo de 1931 y ubicada en el número 24 de la céntrica calle Guerrero, este emblemático taller familiar cumple casi un siglo de marcar las horas de la sociedad cuernavaquense, resistiendo los embates de la modernidad y el desorden urbano.

A sus 71 años, Don Gustavo Hernández Rojas lidera con pulso firme y lupa en mano este espacio, representando con orgullo la tercera generación de un linaje de artesanos del tiempo.

Un legado de precisión que nació en 1931

La historia de "La Perlita" es la crónica de una herencia familiar ininterrumpida. El legado fue iniciado en la década de los treinta por su abuelo, Alfonso Hernández Guevara, en una época donde los relojes mecánicos requerían cuidados estrictos y conocimientos especializados. La tradición continuó de manera equitativa junto a su esposa, Josefina Palacios de Hernández —quien también ejerció activamente el oficio de relojera—, y posteriormente pasó a manos de su padre, Gustavo Hernández Palacios.

Para Don Gustavo, el taller no es simplemente su lugar de trabajo; es el entorno donde transcurrió toda su vida. "En la relojería yo nací", evoca con nostalgia, dejando en claro que el sustento, el techo y la vida digna que su familia ha obtenido durante décadas se deben por entero a la precisión de sus manos.

El verdadero arte de la relojería: "Somos relojeros, no cambiadores de piezas"

En una época dominada por el consumo de dispositivos desechables y tecnología digital de corta vida útil, Don Gustavo defiende la mística y el rigor técnico del artesano tradicional. Para él, reparar una pieza mecánica exige un trípode fundamental: paciencia extrema, conocimiento empírico profundo y pasión por el engranaje.

Los pilares técnicos de la relojería tradicional:

  • Diagnóstico Mecánico: Identificar el desgaste microscópico en espirales, áncoras y volantes, en lugar de descartar el mecanismo completo.

  • Restauración Artesanal: Limpieza, lubricación selectiva y ajuste de piezas antiguas que ya no se fabrican en el mercado global.

  • Preservación Histórica: Devolverle la vida a relojes de cuerda, de bolsillo y de péndulo que representan el patrimonio emocional de las familias locales.

El declive del Centro Histórico: La asfixia del comercio establecido

A pesar de la resiliencia del oficio, el principal desafío para la supervivencia de "La Perlita" no proviene de la tecnología, sino del deterioro del entorno urbano en el Centro de Cuernavaca. Don Gustavo relata que el año de 1985 marcó un punto de inflexión con el crecimiento desmedido del ambulantaje y el comercio informal, un problema que a la fecha se mantiene sin una solución de fondo por parte de las autoridades municipales.

La ocupación constante de las banquetas en la calle Guerrero obliga a peatones y clientes habituales a bajar al arroyo vehicular, exponiéndose a riesgos viales y dificultando el acceso a los locales formales que pagan rentas, impuestos y refrendos de licencias.

"Nos tapan todas las entradas. En las fechas de alta venta, en las que uno trata de recuperarse de las temporadas bajas, los puestos semifijos se instalan al frente y nos restan toda la visibilidad. Es una afectación directa para quienes sostemos la economía formal del centro", lamenta el entrevistado.

La mirada puesta en la cuarta generación

Aunque los hijos de Don Gustavo decidieron tomar rumbos profesionales distintos, la esperanza de que "La Perlita" alcance los cien años de historia activa recae en su nieto de apenas nueve años de edad. El veterano relojero describe al pequeño como un niño sumamente minucioso, curioso y atento al comportamiento de cada de un diminuto engranaje, cualidades indispensables para heredar las herramientas y secretos del de taller.

Mientras el ritmo de Cuernavaca se acelera entre el tráfico y el comercio informal, el tic-tac rítmico dentro del número 24 de la calle Guerrero permanece inalterable. "La Perlita" no busca ser un negocio millonario; su verdadero valor radica en su permanencia,

Sobre el autor

Silueta
Arcangel de Jesús Ramírez Campos

Licenciado en Comunicación y Medios Digitales

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