Con una vida llena de satisfacciones al poder ayudar siempre a los demás, magnífica maestra normalista, profesora de inglés y de educación física, trabajadora en su taller de tejidos y costura, pero sobre todo una mujer entregada a dar siempre de sí, es la señora Elvira Zamilpa Escobar, nacida en Cuernavaca el 15 de abril de 1939. Sus papas fueron Antonio Zamilpa Jaime y su mamá Heliodora Escobar Rodríguez, quienes procrearon siete hijos: Elvira, Jovita, Ma. Eugenia, Ernestina, Jesús W., Ángel y Antonio. Por lo que no tenía tiempo para otra actividad que ser ama de casa. El papá conducía un camión de volteo en la Cantera de Jiutepec. Elvira dice que vivieron muy felices en su casa de la calle Leandro Valle durante sus primeros tres años y se cambiaron al centro de la ciudad.
El padre de Elvira era de Guerrero y fue un hombre hecho a la antigua y muy distante de sus hijas. Ella no recuerda que las llevara a algún paseo o que fuese cariñoso como su madre, quien con el apoyo de su abuela materna las sacó adelante e hizo de las tres hijas mujeres de bien, junto a sus tres hermanos. Jovita se jubiló en un laboratorio de la Ciudad de México, Ernestina fue Gerente de la compañía Teléfonos de México, Eugenia es ama de casa y Elvira es la mayor. Su hermano Jesús tiene un taller de sandalias las que vende en las mejores zapaterías de Cuernavaca; Ángel está jubilado por la Compañía de Luz y Antonio tuvo varios trabajos y falleció en un accidente carretero.
Estudió la primaria en la Escuela Felipe Nery, la secundaria en la federal número cinco Revolución Social.
De cuando estaba en la escuela se recuerda del magnífico profesor Héctor Malgarejo, quien no pronunciaba bien la erre, por lo que se burlaban de él, sólo que el profesor se reía con ellos y la burla avergonzaba a los muchachos.
Entró a la Escuela Nacional de Educación Física en la Ciudad de México; le detectaron un soplo en el corazón y dejó la escuela. Llegó a Cuernavaca en 1957 y estudió para secretaria en la Escuela Fernández de Córdoba. Ingresó a la escuela Normal para Maestros, dependiente de Estudios Superiores del Estado de Morelos. Se tituló en noviembre de 1960 mientras estudiaba inglés. Obtuvo su diploma al terminó de sus estudios.
En la preparatoria y en la universidad, Elvira era la envidia de sus compañeros porque jugaba muy bien el volibol y siempre la nombraban capitán del equipo. En 1959 siguió jugando apasionadamente el volibol y llegó a competir a los Juegos Centroamericanos y del Caribe, gracias al impulso que le dio licenciado Ramiro González Casales para que siguiera jugando. Ese año fue seleccionada nacional de volibol representando a México en los juegos internacionales, que tuvieron lugar en la ciudad de Caracas, Venezuela. El equipo mexicano fue campeón, nos dice, ganando el primer lugar y una medalla de oro que orgullosamente nos muestra.
Estando en tercer año en la Normal, en 1960 le dieron una plaza estatal en la escuela Hermenegildo Galeana, recibiendo un buen sueldo y después en la Escuela Gregorio Torres Quintero. Al regresar de Venezuela, comenzó a trabajar como maestra de Educación Física en la preparatoria de la UAEM durante un año, en la Normal para Maestros y luego en la Escuela de Enfermería de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos.
En 1970 se casó con Javier Bello Vallejo y procrearon dos hijos: Álvaro y Francisco. Elvira enviudó a los siete años de casada y se dedicó a la enseñanza y a cuidar a sus hijos. Elvira trabajó como maestra en la Escuela Hermenegildo Galeana.
Comenzó a decirnos de cómo su hijo Álvaro era un enamorado de los periódicos en inglés. “Hacía que me fuera a conseguir el New York Times, el Economist, Los Ángeles Times, el Miami Herald y otros, los que llegamos a comprar las subscripciones, aunque llegaran con un retraso de diez días.
Mientras que Francisco era esbelto y tenía muchos amigos. Le gustaban los deportes y era un magnífico Gourmet. Casi todos los fines de semana se le veía en los mejores restaurantes, pidiendo “lo mejor de la casa” Era noviero y coqueto como él solo, salía con muchachas a las que presentaba como sus novias, pues le encantaba andar con mujeres bellas. Pero ninguna de ellas era lo suficientemente perfecta como para ser su esposa.
De 1972 a 1997 tuvo un taller de tejido, donde se hacían suéteres, blusas y uniformes que fabricaba para el Colegio Suizo Americano, para el Colegio London y ropa para la tienda “Mayte regalos”. En el taller tuvo cinco empleadas y fue propietaria del mismo durante 25 años. De ahí que pudo pagar las escuelas de sus hijos en el ITSEM. Aún teje para sí misma y para los regalos que hace a sus amigos.
En 2001, Elvira obtuvo una beca para estudiar inglés por parte del maestro Jesús González Galindo para ir a Philadelphia a la Universidad Saint Joseph durante ocho semanas, de ahí que se convirtió en Cuernavaca en profesora del American English Club y del Instituto Suizo Americano con los señores Rubiruli.
Nos cuenta que como actividad ocupacional, imparte clases de tejido en la D IV-1. Todo lo que ganan sus compañeras y ella, lo utilizan para regalar despensas y ropa a la gente de pocos recursos. Sus compañeros son, al igual que ella, profesores jubilados.
Elvira y sus compañeros, van cada año a un pueblo de Oaxaca que se llama: San Pablo Anicano, pegado al Estado de Puebla, donde entregan ropa, libros y muchas cosas más para quienes realmente lo necesitan. Se desplazan en sus propios autos o a veces alquilan una camioneta para llevar a entregar lo que han recolectado durante todo el año. La gente los espera como si fueran sus regalos de navidad o de fin de año.
Una de las compañeras con quien va de viaje la quería convencer de que en lugar de estudiar para maestra, se metiera con ella a la Escuela de  Enfermería de la universidad, pero Elvira prefirió ser maestra normalista para estar en contacto con la docencia, el aprendizaje y la enseñanza que siempre fue su verdadera vocación.
Su hijo Álvaro Terminó la carrera de Ingeniería en Sistemas Computacionales. Tuvo un  problema hepático y falleció el 19 de enero de 2008. Y Francisco estudió la carrera y tomó la especialidad en Licenciado en Medios Auditivos y de Comunicación. Trabajaba en sus dos especialidades y era docente en el idioma inglés. Sus amigos fueron Héctor y Cecil Matthai, quienes trabajaban en el MIT. “Lo más ganado del conocimiento mundial”, decía Álvaro carcajeándose. Se fue a vivir a Europa durante seis meses y al regresar tuvo una complicación renal que le costó la vida, el día treinta de julio de 1999.
Mujer entregada al servicio social, con una gran vocación altruista con la finalidad de ayudar a los demás, gran deportista dueña de una medalla de oro de los juegos Centroamericanos y del Caribe, maestra normalista, profesora de inglés y muchas cosas más, es Elvira Zamilpa Escobar, a quien toda Cuernavaca le tiene mucho respeto por su amor a Morelos.

 

Por: Rafael Benabib / rafaelbenabib@hotmail.com