Ingeniero Químico Industrial, trabajó en los mejores laboratorios químicos de Morelos. Como encargado de una planta purificadora de agua, coopero en el DN-1 ayudando y enseñando a los elementos del Ejército la purificación del agua para casos de siniestros, amoroso esposo y padre de familia, don Carlos Vichido Báez nació en Cuernavaca el 17 de febrero de 1948 en el pueblo de Amatitlán.

Su papá era Gilemón Vichido Esteba, quien fue gerente de la oficina de la lotería nacional cuando ésta estaba en su esplendor. Su mamá era Martha Báez Guadarrama, quien llevaba el trabajo de la casa. Fueron seis hermanos y Carlos es el mayor, le siguieron Irma, Silvia, César, Víctor Manuel y Délia.y al quedar viuda en 1959, Carlos ingresó a la primaria Isidro Fabela, anexo a la Universidad del Estado.

Estudió en la escuela Narciso Mendoza y en la Evolución con el profesor Agustín Güemes, la secundaria en la federal número 1 “Profesor Froilán Parroquín García”. Cursó un año de vocacional en el IPN en la Ciudad de México y por problemas de salud se tuvo que regresar a Cuernavaca e ingresó a la Universidad de Morelos a la Escuela de Ciencias Químicas, ahora Facultad, cuando ésta se encontraba en la calle Álvaro Obregón y después la Universidad se cambió a Chamilpa, donde terminó la carrera de Químico Industrial en 1962.

Trabajo un año como tesista en el Instituto de Química, elaborando su tesis a base de trabajos de investigación.

Se tituló en 1974 y poco antes comenzó a trabajar en los Laboratorios JULIÁN ahora llamados Laboratorios UQUIFA, donde se producen sulfas. Él estuvo en el Laboratorio de Investigación y Desarrollo y a los seis meses era el encargado del mismo. Laboró durante año y medio y de ahí se fue contratado como Superintendente de Control de Calidad. Se fabricaban nitrofuranos, los que sirven para desparasitar a la fauna en general y un antioxidante BHT y otros. Ahí trabajó durante ocho años. Nos dice que también producían una resina que se utiliza para hacer un pegamento el que se usa para el armado de los aviones y se llama Visernol-A.

Se casó por lo civil con María Dolores Chávez Castillo el 20 de agosto de 1976 en Amatitlán y el 14 de febrero de 1979 por la religión en la iglesia de San Jerónimo. Tienen tres hijos: Carlos, Milton y Rodrigo. La relación entre su esposa y él es armónica y cariñosa, ese contacto lleno de amor, es el que les han trasmitido a sus tres hijos. 

Carlos, el hijo mayor es Licenciado en Sistemas, cursó una Maestría en Administración y trabaja dando asesoría a diferentes empresas. Milton estudió Ingeniería en Sistemas, pero dejó la carrera para irse a Cancún. Ahora es auxiliar de su hermano Carlos. Rodrigo es Ingeniero en Producción Animal egresado de la UAEM y presentó una Maestría en Veterinaria en la UNAM. Actualmente trabaja en SENACICA en Cuernavaca.

La carrera de Carlos Vichido siempre fue exitosa. Ingresó a los Laboratorios Syntex en el puesto de Control de Calidad y luego Jefe de Productos intermedios y finales. La compañía fabricaba la materia prima para una gran variedad de medicamentos como los excipientes activos los que se envían a la Secretaria de Salud y después a los diversos laboratorios para que se elaboren los medicamentos.

Los Laboratorios Sintex, ahora se llaman Doctor Redy, que es una empresa hindú. Carlos estuvo trabajando veinte años en este laboratorio, encargado de la automatización de control de calidad, la cual comenzó a funcionar después de convertir lo que se hacía manualmente, robotizando los distintos equipos y evitando así los errores humanos.

Se cambió a una compañía embotelladora de agua llamada IWET de México, empresa a la que entró cuando esperaba a un amigo dentro de una Feria de Trabajo, entrevistándose con el gerente de planta, a quien le interesó su currículo y a quien le ofreció el departamento de Química. Llegó a trabajar un domingo y empezó a preparar las soluciones de cloro, sosa, ácido Y colugante, así que para el lunes siguiente tenía listo lo que iba a usar esa semana. La encargada del departamento de química renunció al no tener ya nada que hacer.

La compañía de purificación de agua, en conjunto con la SEDENA y el gobierno federal, llevaba el agua a los lugares con problemas de desastres como inundaciones, terremotos o lluvias severas. Nos cuenta que en San José de los Cabos llegó un ciclón que destruyó centros de abastecimiento, casas habitación, comercios y oficinas. Llegaban con una planta de purificación y ayudaban a entregar el agua a la gente, teniendo como regulador e inspector al Centro de la Secretaría de Salud (COFEPRIS), por lo que formaban parte del DN-I de la Secretaría de la Defensa Nacional. En aquella ocasión llevaron cinco plantas. Carlos era el intermediario entre la Compañía de Purificación y la Secretaría de Salud.

Le tocó también ir a Acapulco, Chilpancingo y otros lugares afectados por el huracán que arrasó el puerto y sus alrededores.

Lo enviaron a Cancún y a Salina Cruz por una contaminación por aguas negras y de ahí se aplicó un proceso de purificación donde se descubrió que el problema eran las grasas y el aceite. La razón del porque no les era posible purificar el agua, es porque tenía grasa y aceite. Entonces se combinó con sosa caustica, logrando la separación inmediata lo que no les permitía purificar el agua.

La Sedena compró varias plantas purificadoras de agua y el equipo requerido de la empresa Acueductos Mexicanos, S.A. Carlos se encargó de enseñarle al personal a manejar y a combinar los productos para purificar el agua hasta que esta fuera potable.

La Secretaría de la Defensa Nacional le dio un reconocimiento  por su trabajo en la enseñanza y preparación al personal militar. Este tipo de reconocimientos sólo se entregan a escaso personal militar sobresaliente, nos lo muestra orgullosamente.

El haber perdido a su papá fue muy doloroso y aún lo recuerda, pero al quedar huérfano de padre, su mamá tomó el trabajo de ambos y fue una magnífica mujer, una madre amorosa con el carácter firme. El cariño y la experiencia que le trasmitió jamás las olvidará.

Doña Martha, su mamá, falleció el 10 de noviembre de 2017 y su recuerdo lo hace reaccionar con dolor, amor y melancolía, que dice no poder llegar a superar. Nos cuenta que sus hermanos son excelentes personas y entre ellos llevan una relación de cariño y respeto mutuo. 

Es un verdadero placer el platicar con el ingeniero Carlos Vichido, quien es un apasionado de la política internacional pero en especial la nacional. Sus ideas son de avanzada y nos expresa que tiene mucha esperanza y su completa confianza al presidente Andrés Manuel López Obrador y a al nuevo equipo presidencial “pues este, mi México querido, ya necesita un verdadero cambio que nos devuelva nuestro amor a la Patria y a nuestra propia identidad”, dice con fervor. A don Carlos Vichido le reconocemos su envidiable trayectoria, así como su amor por Cuernavaca.

Semblanzas de Morelos
Rafael Benabib
rafaelbenabib@hotmail.com