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CUERNAVACA, MORELOS.- Al concluir 2016 se cerró una brillante página de la industria en Cuernavaca con el deceso de Jorge Alberto Borbolla Villamil, un ceramista de abolengo internacional y pilar de lo que hoy es la Ciudad Industrial del Valle de Cuernavaca (CIVAC).
El ingeniero Borbolla fue mucho más que eso, porque dejó un rico legado de calidad humana, creatividad y fuerza de trabajo incluso hoy reconocida por quienes tuvieron la oportunidad de laborar a su lado.
Jorge Alberto Borbolla Villamil nació en 1920 y se casó en 1946 con Ángela Malo Saldaña, con quien procreó cinco hijos. Trabajó sólo un año como ingeniero de minas y metalurgista en Charcas, San Luis Potosí; su talento deparaba mucho más.
En 1948 llegó a Cuernavaca para trabajar en Coca Cola y en 1950, a sus 30 años, adquirió con su hermano José Antonio y Antonio Rivera, un taller de cerámica que contaba con un horno de leña, moldura y algunas mesas de trabajo, teniendo como personal a no más de cinco personas.
De manera alterna al trabajo en Coca Cola, ese equipo aprendió e hizo crecer el nuevo negocio de cerámica, en lo que su esposa Ángela fue valiosa colaboradora en el desarrollo de nuevos productos, primero para el mercado nacional.
Ente sus logros destaca la adquisición de la licencia para producir figuras de Walt Disney y la creación de piezas decorativas estilo italiano para las telenovelas de Ernesto Alonso.
En 1967 adquirió las acciones de sus socios y se dedicó de lleno a Cerámica de Cuernavaca S.A. de C.V.
A finales de los 60’s el ingeniero Borbolla, Manuel Mariscal, Raúl Iragorri Aranda, el arquitecto Cacho y Pablo Legorreta coincidieron en el proyecto de impulsar la economía morelense a través de la Ciudad Industrial del Valle de Cuernavaca (CIVAC).
Tomaron en cuenta las necesidades de los empleados que iban a trabajar en todas esas empresas para que tuvieran cerca de casa servicios como escuelas, guarderías, parques, iglesia y zonas comerciales. Fue un proyecto ambicioso que hoy muestra muchas empresas valiosas para la economía estatal.
En 1970 construyó la fábrica de Porcelana de Cuernavaca S.A. de C.V. con maquinaria y tecnología alemana. Tenía 200 empleados en Cerámica de Cuernavaca y 500 en Porcelana de Cuernavaca en su momento más activo, siendo el 40% mujeres.
Los empleados contaban con un contrato colectivo de trabajo con prestaciones que eran envidiadas por los empleados de otras empresas. Estas dos fábricas llegaron a exportar sus productos a Alemania y Estados Unidos.
Sin embargo, por múltiples circunstancias, esta extraordinaria fuente de trabajo cerró habiendo hecho escuela, razón por la que se crearon una sorprendente cantidad de talleres, principalmente en la colonia Tres de Mayo, de los cientos de ex empleados que se formaron en Cerámica y Porcelana de Cuernavaca.

Trayectoria. Jorge Alberto Borbolla fue un ceramista de abolengo internacional y pilar de lo que hoy es la Ciudad Industrial del Valle de Cuernavaca (CIVAC).

El ingeniero. Jorge Alberto Borbolla Villamil dejó un legado de calidad humana, creatividad y fuerza de trabajo reconocida por sus ex colaboradores.

Por: Ddm Redacción / [email protected]