El árbol de eucalipto fue esencial en el siglo XIX por su capacidad de absorber agua y sus beneficios en la salud humana, ha sido apreciado y también denostado.
El Centro INAH Morelos, a través del suplemento cultural “El Tlacuache”, Núm. 1117, informó de las propiedades que se le atribuyeron a este árbol medicinal y legendario.
De acuerdo al trabajo de investigación de Margarita Avilés y Marcela Dávalos, quienes publicaron dicho contenido en “El Tlacuache”, “Una descripción de 1876 exaltaba al eucalyptus globulus labill por su propiedad tan poderosa para la absorción y eliminación, ya que roba al terreno sus manantiales para luego devolverlos a la atmósfera convertidos y transformados en vapores balsámicos y oxigenados”; sin embargo, cien años después se le señaló por provocar “desiertos” y “consecuencias negativas” a su alrededor.
Se señala que en el siglo XIX, “el eucalipto fue considerado un árbol privilegiado para secar los terrenos. Científicos y gobiernos concentraron buena parte de su energía en desaparecer esos entornos húmedos a los que consideraron peligrosos. Sustentando su discurso en que los cenagales eran un peligro para la atmósfera, las urbes y sus habitantes recurrieron a diversas fórmulas para desaguarlos. Y a los eucaliptos se les apreció no sólo porque devoraban el agua, sino porque además estaban provistos de cualidades medicinales”.
Debido a que desde el punto de vista de los científicos y funcionarios de aquella época, la salud y “constituciones físicas” de los habitantes eran “minadas” por “las emanaciones” que producían los pantanos; por ello les pareció imprescindible dragarlos.
los aires y las vías respirato-rias. En el último tercio del siglo XIX las hojas de eucalipto fueron un gran descubrimiento para la terapéutica moderna como un agente de primera fuerza.
Sus propiedades eran capaces de sustituir al sulfato de quinina que había sido empleado hasta entonces para combatir las intermitentes y como anti-catarral.
"Y fue así que desde el siglo XIX, al consolidarse las expansiones urbanas, los eucaliptos quedaron inmersos en su compleja tra-ma. Desde la desaparición de pantanos y humedales, hasta su explotación en la farmacéutica, pasando por la idea de que sus propiedades limpiaban la atmósfera o la de su tala industrial"
