El programa federal La Escuela es Nuestra ha generado desacuerdos entre padres de familia y personal docente en diversas escuelas de Morelos debido a la falta de claridad en el manejo de los recursos, informó Mauricio Miranda, representante de la Asociación de Padres de Familia del estado.
Explicó que, aunque el esquema está diseñado para que los comités de padres administren el dinero, en la práctica se han presentado conflictos y confusión. En entrevista, relató el caso de una primaria en Jiutepec donde las madres de familia que integraban el comité renunciaron tras desacuerdos con los maestros, quienes asumieron un papel de control en el manejo del programa. “La tesorera no pudo dejar el cargo porque ya le habían entregado la tarjeta bancaria, y al final quedó la duda sobre cómo y en qué se aplicaron los recursos”, señaló.
De acuerdo con Miranda, esta situación se repite en varias escuelas, donde la falta de rendición de cuentas abre la puerta a irregularidades. “No hace falta quién se quiera pasar de listo. El problema no es el sistema, son las personas, por eso es importante contar con integrantes que realmente tengan valores y principios”, afirmó.
El representante reconoció que también existen casos en los que los padres y los directores llegan a acuerdos y aplican los recursos de manera adecuada. Sin embargo, advirtió que la ausencia de mecanismos de supervisión claros provoca incertidumbre en muchas comunidades escolares.
Como propuesta, planteó que se levanten actas digitales fidedignas que se integren a un sistema nacional de transparencia. Incluso, sugirió que herramientas de inteligencia artificial podrían revisarlas para verificar el cumplimiento de lineamientos y reducir la posibilidad de anomalías.
Finalmente, Miranda subrayó que no todas las escuelas son beneficiarias del programa, pues todavía en 2024 se encontraban en proceso de concluir proyectos pendientes, y pidió a las autoridades educativas precisar cuántos planteles de Morelos continúan recibiendo estos apoyos.
