La historia de así nació el pádel en las costas mexicanas representa una de las mayores aportaciones de nuestro país al deporte internacional contemporáneo. Aunque millones de personas lo practican a diario en complejos de vanguardia en Europa y América Latina, muy pocos conocen que este dinámico juego de raqueta no surgió en una federación aristocrática europea, sino en el jardín de una residencia familiar en el puerto de Acapulco.
El responsable directo de esta innovación fue el empresario y visionario mexicano Enrique Corcuera, quien en 1969 buscaba una alternativa entretenida para disfrutar con sus invitados. Su objetivo principal era adaptar una cancha de juego que combinara la agilidad del tenis tradicional con la dinámica de rebotes del frontón.
Los primeros trazos de una idea en Las Brisas
Corcuera, nacido en 1915 en el seno de una familia aficionada a los deportes de raqueta, enfrentaba un inconveniente constante en su propiedad ubicada en la zona de Las Brisas. La vegetación tropical y los desniveles del terreno provocaban que las pelotas se perdieran continuamente hacia los predios colindantes durante los partidos.
Para resolver el problema, el empresario decidió encerrar un rectángulo de 20 metros de largo por 10 metros de ancho utilizando muros de mampostería en los fondos y paredes laterales, complementados con mallas metálicas. Esta estructura permitió que la pelota se mantuviera siempre en juego, transformando los rebotes en una herramienta táctica inédita.
De reunión de sobremesa a símbolo de estatus en Europa
El creador del reglamento no buscaba comercializar su invento de forma masiva; concebía la cancha como un espacio de convivencia social para sus reuniones con políticos, artistas y empresarios de la época. Sin embargo, en la década de los setenta, el promotor inmobiliario español Alfonso de Hohenlohe quedó fascinado tras jugar en la residencia de Acapulco.
Impresionado por la velocidad y lo adictivo del formato, Hohenlohe trasladó el concepto a la Costa del Sol e instaló las primeras canchas en el exclusivo Marbella Club de España. A partir de ese momento, el deporte cobró un estatus de élite, expandiéndose rápidamente hacia Argentina y el resto del continente europeo.
Un legado mexicano reconocido a nivel mundial
Tras el fallecimiento de Enrique Corcuera en 1999, la disciplina mantuvo un ritmo de crecimiento exponencial sin precedentes en la industria del entretenimiento deportivo. En el año 2022, el Senado de la República le rindió un homenaje oficial póstumo para reconocer formalmente su autoría intelectual en la creación del juego.
En la actualidad, esta disciplina se practica formalmente en más de 90 países mediante circuitos de escala mundial como Premier Padel. Lo que comenzó como un ingenioso experimento doméstico en las playas de Guerrero se consolidó de manera definitiva como una de las disciplinas de mayor impacto global.
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