Cuernavaca.- El cultivo de caña de azúcar en Morelos dio un giro radical. Los productores del estado iniciaron una estricta transición agroecológica para rescatar sus tierras mediante el uso de biofertilizantes, capacitación masiva y técnicas sustentables que buscan frenar el impacto del cambio climático.
El plan integral incluye la operación de Escuelas de Campo en los 36 municipios de la entidad. El objetivo principal de estas acciones es reducir de forma paulatina la dependencia de los agroquímicos comerciales.
Estas medidas emergentes pretenden devolverle la fertilidad a los suelos cañeros. El desgaste de la tierra y el aumento en los costos de los insumos tradicionales obligaron a los campesinos a buscar alternativas urgentes.
Alianza por el campo sustentable
La nueva estrategia se consolidó formalmente durante el Encuentro de Productores de Caña de Azúcar en Transición Agroecológica. Este evento clave tuvo como sede el Campo Experimental Zacatepec del INIFAP.
En este espacio, decenas de agricultores locales y técnicos especializados intercambiaron experiencias exitosas. Todos coincidieron en la urgencia de aplicar métodos biológicos para asegurar la supervivencia de la industria azucarera local.
La Secretaría de Desarrollo Agropecuario (Sedagro) confirmó que los pequeños productores representan cerca del 80 por ciento del sector agrícola en Morelos. Por ello, los programas se enfocan prioritariamente en este sector vulnerable.
Bioinsumos desde el ingenio
Los campesinos morelenses ya fabrican sus propios insumos mediante lombricompostas y lixiviados. Estas prácticas reducen la inversión por hectárea y limpian los canales de producción.
Incluso la industria privada se sumó a este esfuerzo ecológico estatal. En el Ingenio de Casasano se genera actualmente un biofertilizante de alta calidad aprovechando la cachaza, un subproducto directo del proceso de la caña.
Estas acciones demuestran que es posible mantener el rendimiento de las parcelas sin dañar el ecosistema. El manejo eficiente del agua se convirtió en otra de las metas prioritarias de este programa regional.
Menos fuego en los campos
Un cambio que generó gran expectativa es la adquisición gubernamental de dos cosechadoras de caña en verde. Con esta maquinaria pesada se planea disminuir considerablemente la tradicional quema de los cañaverales.
Las autoridades del sector reconocieron que este sistema mecanizado no puede implementarse en la totalidad del territorio estatal debido a las condiciones geográficas de algunas parcelas. Sin embargo, representa un avance histórico.
Especialistas del INIFAP expusieron los beneficios del control biológico de plagas destructivas. La meta final de los cañeros es clara: bajar costos, rescatar la riqueza del suelo de Morelos y blindar su economía.