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Cuernavaca, Morelos.- La disputa interna que grupos contrarios en el PRI iniciaron por el control del Comité Directivo se mantuvo ayer con el anuncio del inicio de un proceso de destitución de su dirigente, Rodolfo Becerril Straffon, como mecanismo de presión.
Los inconformes, que desde el pasado martes “tomaron” la sede del tricolor, atribuyen al presidente la “quiebra” financiera del partido y los malos resultados que la institución obtuvo en los comicios de 2015.
La herida por el resultado que los candidatos del PRI tuvieron en la elección del 7 de junio de 2015 parece que no cicatrizó y hoy sirve a la corriente interna autodenominada “Expresión Morelos”, que actúa a la sombra del ex candidato perdedor a la gubernatura, Amado Orihuela,  para arremeter contra la dirigencia.
En un comunicado que los priistas sublevados emitieron ayer, señalaron que solicitarán el inicio de un proceso de expulsión del presidente por el supuesto “desvío de nueve millones de pesos y multas”.
A este argumento, agregaron el de “pésimas condiciones y decisiones políticas que llevaron al PRI en Morelos a perder en la elección pasada prácticamente todas las presidencias municipales, entre ellas la de Cuernavaca, la mayoría de las diputaciones federales y locales, dejando al instituto político con pocas posibilidades para recuperar el Gobierno del Estado en la elección de 2018”.
Para sostener sus argumentos, solicitaron por escrito al Impepac los expedientes de la fiscalización de las prerrogativas que el partido recibió en 2014, y que motivaron las multas por falta de comprobación del uso y destino de los recursos.

Por: ddm redacción
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