Aprovechando que, en estos días, la H. Comisión de Árbitros entregará los gafetes de FIFA, que acreditan a los silbantes mexicanos a pitar, durante el 2020, en cualquier parte del mundo, me tomaré el atrevimiento de compartir con ustedes una de las anécdotas que relato al respecto en mi libro: “El Silbatazo final… los árbitros también juegan”.

Había recibido el gafete que me acreditaba como árbitro de FIFA y, aunque ya lo había estrenado pitando partidos nacionales, por fin, me tocó dirigir un duelo internacional. Jugarían un encuentro amistoso en Cancún, Quintana Roo, la Selección Mexicana sub-20, contra el selectivo de Noruega de la misma categoría. Era la primera vez que tenía oportunidad de visitar ese paradisiaco lugar, y quedé pasmado ante la belleza de sus playas y el color turquesa del mar caribeño.

En el equipo tricolor, jugaban: Oswaldo Sánchez, Israel López, Francisco Palencia, Daniel Deke; por mencionar algunos que guardo en la memoria. Inició el partido y, siendo sincero, no había ocurrido nada fuera de lo normal cuando un jugador noruego, -con el número diez en los dorsales-, se me acercó y, a quemarropa me preguntó: Are you from México? (¿Eres mexicano?), orgullosamente y, de inmediato contesté, yes, I am (Sí, lo soy). 

Con un ademán peyorativo, que bien podría significar “sácate de aquí”, finalizó el diálogo diciéndome: now I understand (ahora lo entiendo); implicando, de muy mala leche, que yo estaba ayudando a México.

Honestamente me quedé ardido… muy ardido… más que ardido, porque si alguna de mis decisiones, acertada o equivocada, -no importa-, hubiese inclinado la balanza en contra de ellos, -aunque la reprobaría-, comprendería su actitud. Pero apenas iban diez minutos y no había pasado nada. Total, México ganaba al son de un gol por cero en las postrimerías del encuentro, cuando el balón le cayó a “mi cuate”, -el número diez del equipo visitante-, solo, botando en el área chica, remató y el disparo salió desviado lamiendo el poste derecho de la portería azteca. 

Ni tardo ni perezoso corrí hacia el jugador en cuestión y, sorprendiéndole, le pregunté: Are you from Norway? (¿Eres noruego?) … atribulado por haber fallado un gol hecho, sin reflexionar y dando muestras evidentes de que ya había olvidado la afrenta para conmigo, inocentemente me contesto: yes, I am (Sí, lo soy), momento que aproveché para, antes de salir corriendo rápidamente hacia la media cancha para dar el silbatazo final, remedar el gesto peyorativo que él me había hecho al inicio del partido, al tiempo que le decía: Now I understand

 

eduardo Brizio
ebrizio@hotmail.com