Hace no mucho tiempo, la gran familia del futbol reclamaba que la tecnología fuera incorporada en nuestro querido deporte, argumentando que: “vivíamos en la época de piedra; ya que, en todos los deportes se utiliza la repetición televisiva para impartir justicia” ¡Sí, Chucha!
Fue entonces cuando el asistente de video fue incorporado al balompié y recibido con la esperanza de que fuera la panacea, un invento del hombre para terminar con todas las injusticias provocadas por la incapacidad de los colegiados.
Sin embargo, todo parece indicar que “nos salió el tiro por la culata” y resultó peor el remedio que la enfermedad, siendo esto un fenómeno que no solamente ocurre en México; sino, en el mundo entero.
La desilusión se ha apoderado de todos los que queremos y amamos al futbol; en virtud de que, con la incorporación del VAR se trata ya de un deporte completamente diferente al que estamos acostumbrados.
En un principio nos informaron que las intervenciones de la tecnología serían muy esporádicas y que serían revisadas aproximadamente tres jugadas en cada jornada. ¡Sí, Chucha!
Ahora que nos enfrentamos con la triste realidad, nos percatamos de que se ha hecho uso y abuso de las consultas televisivas, volviéndose casi una costumbre que los hombres de negro recurran al monitor hasta tres veces por partido o más.
En el olvido ha quedado aquello de que solamente se recurriría a la repetición para remediar los “errores claros, obvios y manifiestos del árbitro”. Ahora, cualquier contacto, jaloncito o referencia de marca, es aprovechada por los silbantes que se encuentran en el “camioncito”, para llamar al central pretendiendo arbitrar el partido con el VAR. Han convertido a la tecnología en un “detector de faltas” tergiversando su verdadero propósito.
Todo esto sin mencionar todo el tiempo que se pierde en la dichosa consulta, siendo el principal problema decir qué infracciones se revisan y cuáles no.
Se habla de “la curva de aprendizaje”; pero, lejos de que con el correr del tiempo se vayan afinando y depurando los procedimientos para volverse más acertados; tal parece que ocurre exactamente lo contrario.
Tal vez la solución estaría en copiarle a la NFL y que las revisiones que realicen los jueces sean a petición de los Directores Técnicos de los equipos afectados por las decisiones tomadas originalmente, limitando estas a una por cada periodo de 45 minutos.
Pienso que el VAR debe sufrir una sacudida, replanteando sus fines, porque tal y como lo conocemos… deja mucho que desear.

Por: Eduardo Brizio  /  ebrizio@hotmail.com