Durante la semana, al estar navegando en las redes sociales, me encontré con un “twitt” de mi amigo y compañero en Televisa Deportes (ahora TUDN) Hugo Salcedo, que la verdad sea dicha resultó muy halagüeño y me trasportó hacia otros tiempos.
Resulta que escribió que: “Hace 19 años (un 18 de abril) participó en su primera transmisión de un partido de futbol”, al tiempo que presumía una playera que le había regalado en aquella ocasión uno de los contendientes (Gilberto Adame) y también mostraba una copia de la cédula de dicho encuentro.
El Estadio e Ciudad Universitaria fue el escenario en donde los Pumas de la UNAM recibieron la visita de los Tecos de la UAG, en donde los de la perla tapatía se impusieron al son de 1 gol (Julio César Yegros) por 2 (Raúl Mariscal a pase de Reynaldo Navia y El “Bofo” Bautista).
Entre otras cosas, me llenó de alegría porque fui yo quien tuvo la dicha de dirigir ese partido. Además, porque me enteré de que se trató de un lazo más que estrecha la amistad, el cariño y la admiración que le profeso a Hugo Salcedo, autor por cierto de la gustada sección “Por las que mueres”, en donde se ponderan las maravillas que se consiguen cuando los futbolistas elevan nuestro querido deporte a la categoría del arte, para regalárselo al pueblo.
También me enteré de que había amonestado a seis futbolistas, tres por bando y que, entre los pintados de amarillo se encontraban: Miguelito España por los Pumas y el “Faty” Navarro de los Tecos, por lo que no tuve empacho en reenviar el mensaje acotando, de manera coloquial, que ambos “eran clientes frecuentes”.
Pero a donde quiero llegar es a otra ocasión en que, por esas cosas que tiene el futbol, “pité” el mismo partido, unos años después, con la salvedad que ahora se celebró en el Estadio 3 de marzo.
En medio de una lluvia torrencial, Miguelito España casi parte en dos al Faty, cuando acordé ya levantaba en mi mano la tarjeta roja. Bueno sería contarles que uno de los grandes amigos que la vida me ha dado es Fernando España, hermano de Miguel (íbamos en la misma prepa… la 5).
La siguiente semana fui a casa de Fer y me encontré con don Fernando (QEPD), cuando estaba a punto de caérseme la cara de la pena de haber “echado” al “Ratón”… su papá me saludó con esa cálida sonrisa que siempre le caracterizó, diciendo, mientras me estrechaba la mano… “bien expulsado”.
Por: Eduardo Brizio / ebrizio@hotmail.com
