compartir en:

Flea hizo retumbar el Palacio de los Deportes con su explosivo bajo en el primero de dos conciertos que los Red Hot Chili Peppers tienen planeados en México.  La banda californiana llenó el recinto de la avenida Churubusco y complació a sus fans cuatro años y medio después de su última visita.

A las 21:17 se apagaron las luces en el interior del inmueble y dejaron ver los integrantes del cuarteto y después de la primera improvisación entre Chad Smith (batería), Josh Klinghoffer (guitarra) y Flea (bajo), éste último comenzó a juguetear con las cuatro cuerdas hasta que dejó sonar la primera nota de “Around The World” y puso brincar a los fans que estaban en pista, mientras que los que estaban en tribunas se olvidaron de las butacas.

Anthony Kiedis (vocalista) bailó vertiginosamente por todo el escenario durante casi todo el concierto y dejó en manifiesto que pese a sus 56 años de edad, la energía no se acaba. Klinghoffer se mostró más acoplado a la banda respecto a su primer visita en 2013, luego de sustituir al entrañable John Frusciante, quien dejó a la agrupación en 2009.

A lo largo de una hora y 40 minutos, los Peppers entonaron 15 canciones, entre ellas “Snow”, “Scar Tissue”, “Higher Ground” y “By The Way”, entre otras. Sin embargo, las más coreadas fueron “Under The Bridge”, “Give it Away” y el himno de esta banda, “Californication”.

Los Red Hot dejaron satisfechos a sus fans, pese a que se dieron el lujo de dejar fuera del repertorio éxitos como “Otherside”, “Can’t Stop” y “Dani California”, que probablemente sean entonados este miércoles, en su segunda fecha, así como “The Zephr Song”, uno de las más pedidas.

Durante el intermedio previo a las dos últimas canciones se proyectaron imágenes de rescatistas del sismo del pasado 19 de septiembre, entre ellas una de la perra rescatista Frida. Los seguidores cambiaron los gritos de “¡otra, otra!”, por “¡México, México!” y acto seguido se dejó escuchar el “Cielito Lindo”.

“Tenemos mucho amor para ti, siempre”, dijo Kiedis en español en la parte final del show, en el cual lucieron unos cilindros colgantes que se iluminaban de diferentes colores y que cuando no caían simulando una lluvia de colores, formaban figuras que atrapaban la atención de los presentes. “¿Te imaginas si hubieran tocado el cóver de Jimi Hendrix, “Fire”? ¡Esta cosa (Palacio de los Deportes) se cae!”, platicó un seguidor a la salida del inmueble.