El actor y comediante Héctor Suárez falleció a los 81 años, informó su hijo.

Con profundo dolor, queremos compartir con ustedes el fallecimiento de Héctor Suárez Hernández. La familia Suárez, les pedimos que por favor comprendan este momento de gran tristeza que estamos viviendo y también esperamos que puedan respetar nuestro duelo”, publicó en Twitter.

Para nosotros se va el papá, el abuelo, el hermano, el esposo y no la figura pública que merece todo el reconocimiento de la familia artística y los medios de comunicación. Dennos oportunidad de procesar este duelo y en unos días podremos conversar con ustedes. ¡Gracias! Descanse en paz, Héctor Suárez”, añadió.

El histrión fue sometido a una intervención quirúrgica en agosto del año pasado, con el propósito de extirparle la próstata y la vejiga, este último órgano por el cáncer que padecía desde 2015.

“No fue una operación tan riesgosa porque fue una laparoscopía y no lo abrieron. Mi padre desde antes de ingresar al hospital estaba de buen humor, charlamos un poco, hasta bromas hizo con mis hermanos y conmigo, así como con su esposa Sara”, dijo su hijo, el también actor Hector Suárez Gomís en una entrevista.

Gomís envió uno de los últimos mensajes a su padre a través de su cuenta de Facebook, antes de su deceso: “Admiro y amo profundamente a ese guerrero de 81 años al que desde hace casi 52 años llamo: ¡Papá! Gracias, papi por esta loca familia que tenemos, ¡Te amo!”, escribió el actor este domingo.

El histrión dejó un legado de emblemáticos personajes como lo son “El no hay”, “El Picudo”, “Doña Zoila”, “El Flanagan”, “El Lic. Buitrón”, “El ’ta difícil”, “El Destroyer”, entre muchos otros de crítica social.

RECORDANDO A UN GRANDE

Héctor Suárez quiso ser arquitecto, pero por accidente suplió a un actor en teatro y de ahí pasó a tomar clases con Carlos Ancira lo que lo definiría en el oficio actoral.

Luego de de 10 años de hacer teatro y trabajar con directores de prestigio como Alejandro Jodorowsy, sintió curiosidad por hacer comedia, uno de los géneros que él considera más difíciles, aunque deja claro que hacer comedia no es hacer payasadas.

«No me molesta que me digan cómico. Para nada, no me importa, pero no me considero comediante, sino un actor que maneja todos los géneros.

«Fu muy emocionante mi incursión en la comedia, me acuerdo que hice fila en Televicentro y entré con Héctor Lechuga y Chucho Salinas a un programa que se llamó Chucherías (1960). Después hacemos Domingos Herdez (1962) donde hago pareja con Fernando Luján, un actorazo increíble y así empiezo mi carrera combinando el drama y el sainete», agrega entre risas.

Ha tenido muchos programas exitosos, pero sin duda uno de los consentidos del público ha sido ¿Qué Nos Pasa? (1985) donde hizo personajes tan famosos que ya forman parte de su historia artística como «El No Hay», «Tomás», «Doña Zoila», entre otros.

«Todos mis personajes los he creado yo, son ideas de cosas que he vivido y en los barrios que he crecido. Soy la consecuencia de eso».

Aunque a todos los ama, confiesa que su consentido es «El Mil Usos», por lo que representa, una situación que realmente se vive en el país.

«Y he hecho muchas películas, pero la más importante en mi vida ha sido El Mil Usos (1981), por el trasfondo que tiene, que es lo que vale, porque el personaje es muy humano y real».

Con esta película Suárez se gana el premio como Mejor Actor del Festival Internacional de Cine Político.

Su carrera cinematográfica comenzó en 1964, con El Asalto y continuó haciendo muchas películas, entre las que destacan Mecánica Nacional (1971) Picardía Mexicana (1978) México, México, Ra, Ra, Ra II (1980) Lagunilla Mi Barrio (1981) y Lagunilla II (1981).

«Me encanta todo lo que hago, cine, teatro, televisión, el drama la comedia, me gusta producir, dirigir, escribir, editar, amo todo».

Y también ama la vida y se ha enamorado algunas veces, pero de esto prefiere no decir nada.

«De eso no quiero hablar», dice tajante y ya sin una sonrisa.

«Tengo una mujer que amo, que adoro, que respeto, una mujer fuera de serie: Zara Calderón, que es extraordinaria y tuve una mujer también hermosa: Pepita, la madre de Héctor y Julieta. Que Dios me la bendiga. Ella también tiene su lugar muy especial en mi corazón, en mi vida, la adoro, por eso hablar de amoríos sonaría muy frívolo y lastimoso para la gente que me ama.
«Lo que sí te puedo decir es que soy absolutamente feliz y creo que eso se me ve», agrega.