La nueva Ley General de Economía Circular (LGEC) busca transformar los modelos de producción y consumo en México y que, por primera vez, reconoce de manera formal a las personas recolectoras de residuos, a quienes denomina personas recicladoras de base.
La ley, publicada en el Diario Oficial de la Federación, define a las personas recolectoras de residuos como las personas que, de manera individual o colectiva, realizan labores de recolección, separación manual, comercialización y reciclaje de materias primas secundarias, integrándolas jurídicamente a la gestión de residuos y sacándolas de la invisibilidad institucional.
Uno de los ejes centrales de la LGEC es el Reciclaje Inclusivo, un modelo de gestión integral que reconoce el trabajo de las personas recicladoras de base y promueve su inclusión en términos legales, laborales y sociales, con el objetivo de que la transición hacia una economía circular no excluya a quienes históricamente han sostenido esta actividad.
La normativa asigna a la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales la facultad de coordinar e implementar este modelo dentro de la cadena de valor. Además, el Programa Nacional de Economía Circular deberá contemplar acciones para visibilizar la aportación social, económica y ambiental de este sector, impulsar su incorporación a esquemas formales y promover campañas de sensibilización dirigidas a la población.
La ley también establece la corresponsabilidad ciudadana en el aprovechamiento de residuos mediante mecanismos de circularidad y Reciclaje Inclusivo. En cuanto a su aplicación, fija un plazo de 180 días naturales para la expedición de su Reglamento y para que las entidades federativas armonicen sus leyes locales. Con esta legislación, la recolección y el reciclaje dejan de ser actividades marginales y se reconocen como un pilar estratégico de la economía circular en México.
