Mien­tras muchas fami­lias se pre­pa­ra­ban para des­pe­dir el año en sus hoga­res, Luis Díaz reci­bió el Año Nuevo lejos de su padre, Luis Díaz Fer­nán­dez, quien per­ma­nece inter­nado en el Hos­pi­tal Gene­ral Regio­nal Número 1 del IMSS, en Plan de Ayala, tras ser diag­nos­ti­cado en agosto pasado con enfer­me­dad renal cró­nica.

Los últi­mos meses han sido difí­ci­les para Luis, quien relató a Dia­rio de More­los su his­to­ria, mar­cada por la enfer­me­dad y la resis­ten­cia.

“Mi papá está triste por­que no reci­bi­re­mos el Año Nuevo jun­tos”, cuenta. Actual­mente, Luis vive solo desde que su padre fue hos­pi­ta­li­zado; son úni­ca­mente ellos dos. Recuerda que su papá “a veces se pone a llo­rar”, por la situa­ción en la que se encuen­tran.

Explicó que la enfer­me­dad sur­gió des­pués de años de dia­be­tes no aten­dida de manera ade­cuada. Desde enton­ces, la vida cam­bió por com­pleto. Luis dejó la escuela para hacerse cargo de los cui­da­dos, visi­tas y trá­mi­tes médi­cos de su padre.

“No puedo estu­diar aho­rita, tengo que venir a cui­darlo”, señala.

Su padre, comer­ciante de ofi­cio, se dedi­caba a la venta de fruta. El nego­cio fami­liar —dos fru­te­rías y reparto— se per­dió a raíz de la enfer­me­dad, lo que los dejó en una situa­ción eco­nó­mica crí­tica.

Aun­que des­co­noce cuándo lle­gará el alta médica, Luis no pierde la espe­ranza. Cada día acude al hos­pi­tal y cada noche regresa a casa, en espera de mejo­res noti­cias.

A quie­nes atra­vie­san una situa­ción simi­lar, envió un men­saje sen­ci­llo pero firme:

“Que no se estre­sen. Sé que es muy com­pli­cado en estas fechas, se siente muy feo no estar con la fami­lia, pero que ten­gan pacien­cia y sean fuer­tes; todo va a salir bien”.

Ori­gi­na­rios de Gue­rrero, padre e hijo enfren­tan jun­tos una de las prue­bas más difí­ci­les de su vida, afe­rra­dos a la espe­ranza, incluso cuando el calen­da­rio marca un nuevo comienzo lejos de casa.

Luis hizo un lla­mado a quie­nes ten­gan la posi­bi­li­dad de ayu­darlo para enfren­tar esta difí­cil situa­ción, ya que no solo tuvo que dejar la escuela, sino que tam­bién per­die­ron su único sus­tento fami­liar y, por ahora, él no puede con­se­guir un empleo.

Las per­so­nas que deseen rea­li­zar una apor­ta­ción pue­den comu­ni­carse al número 777 280 2585, con Yese­nia Mora­les, quien los pon­drá en con­tacto con Luis, quien —a pesar de su corta edad— enfrenta con valen­tía y madu­rez esta etapa de su vida.

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