Como forma de agradecimiento a las cosechas de este año, principalmente de la milpa, pobladores de Yautepec realizaron este fin de semana una ceremonia en honor a la Señora Xilonen, la Señora del Maíz Tierno.
“No pedimos por nosotros, pedimos por toda la humanidad, para que no exista el hambre en los niños; no les falte nada. Y sobre todo para dar gracias al gran espíritu, por todo lo que nos dio la madrecita tierra en todo este año y porque es la última cosecha que se levanta del 2023”, expresó Araceli Terrones, danzante de Calpulli Quetzalcóatl Yautepec, y quién tiene más de 25 años participando en esta actividad.
Esta ceremonia inició el sábado por la noche y concluyó hasta el domingo, aproximadamente a la una de la tarde, ya que, de acuerdo con el testimonio de Terrones, se realiza una velación donde se prepara una ofrenda que será ofrecida al día siguiente en el Teocalli (templo) de Yautepec, es decir, en la zona arqueológica de dicho municipio.
“Se ocupó la flor blanca y roja, que sus colores significan la pureza y la fuerza de voluntad de la gente, después, en la noche, las mujeres levantan esta flor en un carrizo, que le llamamos bastón, y esos bastones se llevan al Teocalli de Yautepec”
Además, la flor de pericón es otro de los elementos que se ocupó en esta ceremonia, ya que es representativa de Yautepec y es parte del patrimonio biocultural de esta región.
“El yautli o el pericón, es una flor silvestre que desde la época de nuestros ancestros se ocupa. Yautepec significa en el Cerro del
Pericón, yauhtli altepetl, y se ocupa para muchas cosas, desde las ceremonias hasta para un té o para algo medicinal”, explicó Terrones.
También, esta ofrenda se conformó de diversos granos de maíz, elotes, flores, veladoras, y otros elementos, los cuales estuvieron sobre dos petates en forma de cruz, que según la danzante significa los cuatro elementos y los cuatro vientos.
Asimismo, externó que a sus 80 años le preocupa que las nuevas generaciones se olviden de esta tradición, que se realiza el último fin de semana de cada septiembre, ya que “sería una tristeza borrar de la memoria algo que les has costado preservar” desde hace décadas.
