Miles de mujeres tomaron nuevamente las calles del Centro de Cuernavaca para exigir justicia por las desaparecidas y víctimas de feminicidio en Morelos. Vestidas de negro, con pañuelos verdes y morados, algunas con alas de mariposa adornadas con frases como “Nos sembraron miedo y nos crecieron alas”, alzaron la voz para exigir su derecho a una vida libre de violencia.  
“Salimos una vez más a las calles para reivindicar nuestros derechos y pedir por una vida libre de violencia porque merecemos ser felices y vivir con dignidad. Somos las necias, las que queremos un mundo sin violencia”, expresó Andrea Acevedo, organizadora de la marcha e integrante del colectivo 8M.  
La movilización reunió a cerca de 10 mil mujeres, según cálculos de las organizadoras. Desde el punto de partida en la glorieta del Niño Artillero, avanzaron distintos contingentes. Al frente, la Batucada Wamazo 8M marcó el ritmo y abrió paso a los familiares de víctimas de feminicidio y desaparición, quienes sostenían pancartas y fichas con los rostros de sus hijas, hermanas, sobrinas, esposas y madres. También se desplegó la manta del colectivo “Las nombramos bordando”, que cada año reúne a mujeres para bordar los rostros de quienes han sido víctimas de la violencia feminicida.  
La marcha incluyó a mujeres con discapacidad, quienes interpretaron las consignas en lengua de señas, seguidas por madres con sus hijos, universitarias, maestras, personal de salud, artistas y ciclistas. Por primera vez, motociclistas se sumaron a la marcha para denunciar la violencia de género en las calles.  
Las autoridades acataron la petición de los colectivos feministas de evitar confrontaciones y no desplegaron presencia policial, aunque sí destinaron personal médico para atender emergencias. Durante la jornada, sólo se registró el desmayo de una manifestante, quien recibió atención inmediata.  
Durante la marcha, el bloque negro realizó acciones de iconoclasia feminista en diversos espacios, incluidos algunos edificios gubernamentales. Entre los sitios con mayores daños estuvieron las oficinas del Sistema de Agua Potable y Alcantarillado de Cuernavaca (SAPAC) y la sede del Poder Judicial Federal, donde se registraron rayones, mensajes con aerosol y vidrios rotos. Otros espacios, como la Catedral de Cuernavaca y el Palacio de Gobierno, también fueron intervenidos, aunque únicamente con consignas pintadas con aerosol.
Al llegar a la “Plaza de Armas General Emiliano Zapata Salazar”, las manifestantes emitieron un pronunciamiento en el que exigieron políticas públicas y acciones concretas para frenar la violencia contra las mujeres y destacaron que, al cierre del 2024, Morelos registró 50 feminicidios.  
“Somos muchas las que hoy levantamos la voz porque somos fuertes y estamos unidas para exigir el respeto y la garantía de nuestros derechos humanos. Demandamos acciones efectivas para prevenir, atender, sancionar y erradicar la violencia contra niñas y mujeres”, declararon. 
El cierre fue un momento de profunda emoción, cuando miles de voces entonaron juntas “Canción sin miedo” de Vivir Quintana y convirtieron la protesta en un acto de resistencia y memoria.

Alfa Peñaloza / alfa.penaloza@diariodemorelos.com
 

Cumple los criterios de The Trust Project

Saber más

Síguenos en Google Noticias para mantenerte siempre informado

Sigue el canal de Diario De Morelos en WhatsApp