La mala ecuación gubernamental de: no existir autocrítica por temor a ser señalados como traidores y asumir la crítica ajena con tan mala receptibilidad, atacando a quienes la realizan y encasillándolos en descalificativos, no es una buena receta.

Es una mala forma de asumir cualquier tipo de representación pública y por ende, esta semana que se cumplen 100 días de gobierno de la administración morenista, cuando a algunos de sus seguidores se les pregunta qué cosas mejorarían de su actuar como nuevo gobierno, destacan que ¡ninguna!

Pero bien, trascendió en uno de los problemas que más se han agravado en Morelos, como lo es la inseguridad, que llegaría apoyo del Gobierno de México para atemperar la ola de violencia que ha imperado en las últimas semanas.

La noticia fue recibida con beneplácito por diversos sectores y sin duda, fue una petición expresa del Gobernador Cuauhtémoc Blanco, a las fuerzas federales.

¿Entonces, que pasó? Se hizo pública la resolución del Gobierno de México de no mandar a Morelos los 250 elementos que reforzarían la seguridad; siendo el motivo de la negativa según afirman las autoridades estatales, por la situación de inseguridad que se vive en todo el país.

Pues bien, ya sea por impericia en las gestiones con la federación o por no importarle a ésta última, el incremento en los índices delictivos y la violencia en Morelos o simplemente, por no estar la entidad en las prioridades de seguridad, el tema de fondo es que vivimos entre la zozobra delincuencial y la incertidumbre por la falta de coordinación entre autoridades.

Reflejo de ello, es que pasan los días de los nuevos gobiernos y aún no han caído en cuenta que no son campañas orquestadas quienes piden seguridad, por el contrario es un clamor fundado quien está pidiendo al gobierno, que se asuma serio ante el problema.

Simplemente para traer casos específicos, esta el acoso delincuencial que en estos meses, mantiene a la empresa FEMSA en Morelos, con robos en sus instalaciones (sin contabilizar los perpetrados en las tiendas OXXO). 

El Modus operandi es prácticamente el mismo pero las respuestas gubernamentales -al no aceptar la autocrítica- es que “contraten servicios de seguridad privada y vigilancia”, es decir, como diciéndoles que es problema de ellos y eludiendo una responsabilidad de brindar seguridad a los negocios de una empresa mundial que ha confiado en Morelos.

La estrategia de seguridad no puede verse aislada de cuidar sus inversiones, fuentes de empleo y desarrollo económico que nos representan empresas como FEMSA. No se vale decirles que ellos no están bajo la protección policial, porque tienen dinero; el tema es de fondo y pasa por construir protocolos de seguridad para su cuidado y limpiar corredores de alto riesgo por donde transitan sus mercancías. Recordemos que quienes ahí trabajan también son morelenses.

Las razones de la negativa al envío de refuerzos federales de seguridad a Morelos, no es una buena noticia; preocupa que el fenómeno delictivo siga encontrando espacios cómodos para transformar y ampliar sus negocios antisociales que tanto lastiman a empresarios y ciudadanos.

En Morelos tenemos paisanos en la Policía Federal, como el Titular de la Unidad de la División de Investigación, Víctor Hugo Enríquez García, que bien podría ayudar en que esta urgente necesidad de contar con elementos de la Policía Federal y del Ejército, se pueda sensibilizar en instancias federales y se coordinen con autoridades estatales para su envío.

Es urgente que la autocrítica y la critica se hagan presentes para enderezar el camino; que jamás se piense en calificar de “adversarios” a quienes solo están apostando por encontrar áreas de oportunidad en el desempeño de nuestros gobernantes, a sugerir mejoras y que todos vivamos más seguros.

 

Por: Guillermo Amerena Betancourt

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