En la última década, el infarto cerebral se ha incrementado significativamente, por lo que ya la Organización Mundial de la Salud (OMS) lo considera como un problema de salud pública.
Daniel Sánchez Arreola, especialista en Medicina de Emergencias y miembro de la Mesa Directiva de la Sociedad Mexicana de Medicina de Emergencias, informó que el infarto cerebral es una enfermedad que se ocasiona cuando se interrumpe el flujo de sangre en el cerebro, es una enfermedad súbita que puede presentarse en cualquier momento.
“La OMS ha puesto los focos rojos porque en los últimos diez años esta enfermedad ha incrementado significativamente su prevalencia, y está asociada con las enfermedades crónicas que padece una gran cantidad de la población mexicana como la diabetes, la hipertensión y la obesidad”, indicó.
Explicó que al infarto cerebral se le conoce como embolia, derrame cerebral o enfermedad cerebrovascular, aunque llevan distintos nombres se trata de un problema en la circulación de la sangre al cerebro.
Sánchez Arreola comentó que antes se creía que el infarto cerebral era una enfermedad que afectaba a personas mayores a 70 años, porque la edad es un factor de riesgo, pero “la más reciente Encuesta Nacional de Salud y Nutrición arrojó que más del 50 por ciento de la población en México tiene, por lo menos, una de las enfermedades crónicas, y esto ocasiona que actualmente se tengan pacientes más jóvenes con infarto cerebral”.
Debido a que el infarto cerebral está asociado con factores de riesgo como estas enfermedades, dijo que se puede disminuir la posibilidad de padecerlo evitando la diabetes, hipertensión, obesidad y sobrepeso.
CAMPAÑA
“La Sociedad Mexicana de Medicina de Emergencias ha iniciado una campaña llamada ‘Estrategia Camaleón’, en la que se utiliza la palabra ‘camaleón’ como un acrónimo para que la población recuerde los síntomas más comunes que son ‘ca’ de cara colgada (la boca se va de lado o se desvía); ‘ma’ de mano pesada (disminución de la fuerza en una mano, brazo o pierna) ‘le’ de lengua trabada (se presenta dificultad para hablar); ‘on’ que es un llamado a la acción para que de inmediato se llame al número de emergencias 9-11 y la persona sea trasladada al hospital”, detalló.
Tras iniciar los síntomas se tienen alrededor de cuatro horas para que la persona llegue al hospital y se administre tratamiento para restituir el flujo de sangre y disminuir las secuelas.
