En su niñez Paty Iragorri demostró gran amor por el arte; desde muy pequeña realizaba dibujos en acuarela, los cuales regalaba a sus padres, quienes los enmarcaban para recordar esos momentos toda la vida. La artista es originaria de Cuernavaca, Morelos; luego de concluir la preparatoria comenzó su licenciatura en Diseño Gráfico, en la que conoció más acerca del color y aspectos del diseño: “El diseño que va de la mano con el arte. Terminando la universidad comencé a trabajar como diseñadora, pero siempre de la mano con el arte, luego del trabajo continuaba pintando en casa”, expresó.
Tras darse cuenta del amor y pasión que sentía por el arte, decidió ingresar a un taller con la maestra Flor Melgar, con quien compartió ocho valiosos años de sabios consejos, que le permitieron mejorar en muchos aspectos relacionados con la pintura: “Aprendí más técnicas en este taller como pastel, acuarela, óleo y collage, algunas veces hasta con la basura jugaba y hacía obras de arte. Más adelante decidí comenzar con el taller de encausto, en 2013”, agregó.

Tras involucrarse en diversas técnicas de las cuales había aprendido lo suficiente, Iragorri decidió sumergirse aún más en el mundo del arte y conoció la técnica conocida como encausto: “Yo venía de una etapa en la que era todo figurativo, hacía africanas con frutos en la cabeza, animales... Posteriormente, dije: ‘necesito algo más moderno, necesito cambiar’ e incursioné en lo abstracto y solo con el encausto lo logré. Es una técnica que maneja tanto figurativo como abstracto y me atrapó, con ella puedo trabajar como una artista más libre, es una técnica muy antigua”, indicó.
El encausto es una técnica conocida por utilizar como base principal la cera para realizar obras de arte, bajo este método se requiere el uso de tres tipos de cera: cera de abeja blanqueada, carnauba y parafina. Se mezclan en diferentes proporciones a fuego medio a fin de volverlas más resistentes, actuando como un tipo de recubrimiento; una vez derretida y con una textura completamente líquida se agrega óleo para pigmentarla dependiendo el color que se utilizará en el momento; posteriormente, se aplica sobre la superficie correctamente preparada y se comienza a echar a volar la imaginación para crear lo que el artista desee. Luego de pintar y realizar diversas capas se le da forma con el soplete para perfeccionar la obra que se está realizando, pero sobre todo para permitir plasmar el sello de quien lo crea: “Cada uno tiene su propia huella, en el arte el colorido y la forma te define como artista. Muchos podemos trabajar la misma técnica, pero cada uno tiene esa peculiaridad y es padre que la gente llegue y vea un cuadro que, aunque sea abstracto, sepa que es tuyo”, mencionó.

Cada cuadro refleja la historia de quien lo realiza, los colores, el empeño y la dedicación que se pone en cada uno de ellos son, sin duda, la huella principal del artista. Durante siete años Paty ha realizado un total de cien obras bajo la técnica de encausto y hoy en día son reconocidos en diversas galerías de gran renombre, en las que le ha permitido al espectador conocer más de cerca esta técnica utilizada desde el Siglo I.
Las creaciones de Paty han estado exhibidas en lugares como Guadalajara, Acapulco, Aguascalientes, la  Ciudad de México y Morelos y han cautivado la pupila de muchas personas.
Inspirada por grandes pintores como Pablo Picasso, Marc Chagall y Rufino Tamayo esta artista amante del encausto ha sabido combinar su talento, creatividad y amor por aquello que disfruta realizar.

 “Posteriormente, dije: ‘necesito algo más moderno, necesito cambiar’ e incursioné en lo abstracto y solo con el encausto lo logré. Es una técnica que maneja tanto figurativo como abstracto y me atrapó, con ella puedo trabajar como una artista más libre”.

Por: Estefanía Almanza
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