EL SISTEMA Nacional de Seguridad informó, justo hace una semana, que en seis meses de 2021 se han registrado 14 mil 374 asesinatos. En 2020 iban 14 mil 587; en 2019 se tenían 14 mil 698, y en 2018, 13 mil 979.
Estas cifras nacionales vuelven a poner en tela de juicio la estrategia para dotar de paz a los mexicanos, que desde inicios de este siglo han resentido una ruta criminal de altas y bajas, pero al final ascendente.
Firme la seguridad en el top 3 de los temas más sensibles para todos los mexicanos, ha sido obvio desafío por lo menos para las cuatro más recientes administraciones federales; sin embargo, la cosecha es mala.
EN 2002, enero, Vicente Fox decía: “Este es el año de la seguridad, vamos a garantizar esa tranquilidad que busca cada familia en el país y vamos a trabajar de costa a costa y de norte a sur, en cada rincón…”.
No hubo tal, como tampoco estrategia diferente del guanajuatense con sus secretarios de Seguridad Gertz Manero, Ramón Martín Huerta y Medina Mora; quizá ello impulsó una acción drástica de su sucesor.
En 2006, diciembre, Felipe Calderón dijo inspirado: “Haremos que prevalezca el derecho por encima de la violencia, haremos retroceder a la delincuencia (…) a un futuro de mayor prosperidad y desarrollo”.
LA GUERRA frontal del michoacano contra el narcotráfico, si es que fue una estrategia, no echó atrás al enemigo público número 1, sino que resultó en la intensificación de la violencia. Brotó el “¿Y ahora qué?”.
En 2012, diciembre, Enrique Peña Nieto prometió “una auténtica política de Estado” para abatir la criminalidad, y prefiguró una Gendarmería Nacional integrada, para empezar, por 10 mil efectivos.
Al cierre de su gestión, el mexiquense registró un promedio de 14 mil 741 asesinatos cada semestre, y con ello abrió paso a confiar en el siguiente, Andrés Manuel López Obrador, cuya estrategia está en entredicho.
LAS CIFRAS de asesinatos en lo que va de la actual administración hacen ver que la bandera de “abrazos y no balazos”, por más que sea ondea una y otra vez, no la ven los criminales… y eso que también son “pueblo bueno”.
Por E. Zapata / opinion@diariodemorelos.com / Twitter: @ezapata1
