MES A mes va diluyéndose la esperanza de que la inseguridad pública será abatida, porque el crimen organizado y el desorganizado no aflojan el ritmo y las estrategias de seguridad parecen no funcionar. 
Hace una semana el Secretario Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad difundió el reporte al cierre de enero sobre la incidencia delictiva, de la que se apunta aquí la relativa al delito de fuero común. 
Si otrora fue gasolina al fuego el esquema de guerra contra las bandas criminales, ahora no resulta menos candente la “estrategia” de abrazos y no balazos contra homicidas, secuestradores, extorsionadores, etc. 

A NIVEL nacional, las cifras no han variado sustancialmente en cuanto a homicidios dolosos o intencionales, con 2 mil 325 en enero de 2021 contra 2 mil 375 en el 2020; es decir, si acaso una baja de décimas. 
Mientras el comparativo de enero de este año contra el mismo mes del ciclo 2020 marcó una baja en la cifra oficial de secuestros, fue todo lo contrario en extorsiones. En cuanto a feminicidio el fenómeno no varía. 
Tal vez en razón de que la pandemia ocupa la mayor parte de la agenda y atención nacional es que la inseguridad pública no merece un trato prioritario, con la Guardia Nacional diversificada en otras tareas. 

EN CUANTO a la incidencia delictiva en Morelos, que en buena medida depende de los lineamientos marcados desde la cabeza federal, las cifras al cierre de enero no permiten albergar la idea de que mejorará. 
Enero de 2021 mostró un repunte en asesinatos con 71, mientras el mismo ciclo del año pasado marcó 57, en tanto que la variación sobre feminicidios fue de uno, o sea cuatro en 2020 y en este enero fueron cinco. 
El registro de extorsiones subió de 8 a 12 entre enero de 2020 y 2021, pero en descargo valga indicar que el dato de secuestros reportados bajó de nueve a dos. En todos los casos, al margen de la “cifra negra”. 

PARA MAL, las fuerzas públicas nacional y estatal han registrado bajas por efecto de la pandemia de COVID y, peor aún, porque muchos elementos no lograron aprobar los exámenes de control y confianza.

 

Por: E. Zapata / opinion@diariodemorelos.com / Twitter: @ezapata1