TODO AL REVÉS. Lo que debería ser una medida atractiva para mejorar el medio ambiente y evitar la proliferación de basura en las calles, se ha convertido en todo lo contrario, de acuerdo con la población y empresarios.

El proyecto de separación de basura que echó a andar el alcalde de Cuernavaca el pasado 1 de abril, no tiene pies ni cabeza. Ciudadanos no conocen la medida, mucho menos las colonias por las que empezó el programa.

Los recolectores tampoco conocen este nuevo programa, así que sean los residuos sólidos orgánicos o inorgánicos todo va en el mismo camión.

Los empresarios no tienen confianza en la autoridad en esta nueva acción, ya que otras han fallado, como es la regulación y/o disminución del comercio callejero, o la sanción a quienes siguen sirviendo en plásticos de un solo uso.

No hay socialización de la separación de la basura, y no es que tenga Urióstegui que gastar en socializar, mínimo, en sus redes sociales poner una campaña de difusión completa.

SIN ESENCIA. Concesionada o no, la Feria de Cuernavaca no responde a las expectativas ciudadanas.

Faltó la participación del sector económico del estado, los viveristas, que daban a la feria de la flor su renombre.

Caprichos del alcalde José Luis Urióstegui y su equipo dejan con mala imagen el intento de feria.

Nuevamente, señalan los empresarios fueron engañados por el presidente municipal capitalino, en el último momento cambió de decisión, cambió las reglas, y así no se puede tener un evento digno.

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