ALGO MÁS que conformarse con una Alerta de Violencia de Género (AVG) habrá de hacerse en el Estado de Morelos, para atacar el delito de feminicidio, que lejos de ceder ha arreciado en lo que va del año. 
Cierto que es muy complejo el conjunto de causas de este delito, a partir de la cosificación de la mujer y condiciones de tipo económico, pero es evidente que lo hecho hasta hoy no ha generado gran avance. 
Es sintomático de lo anterior que justo a partir del año 2015, cuando se declaró la AVG en ocho municipios de Morelos, se ha registrado un crecimiento sostenido en feminicidios y hay mala proyección al fin de 2021. 

AL CIERRE de aquel 2015 fueron registrados 15 homicidios dolosos en razón de género, mientras que en el reciente 2020 la cifra incrementó a 35, habiendo sido 2019 el peor año del ciclo, con 39 feminicidios. 
Por sus características, este delito amerita un tratamiento particular, ajeno al trabajo policiaco que se impone en prácticamente el resto del menú delictivo; es decir, la estrategia se entiende más en el corte social. 
Alias, los programas regulares de constante concientización sobre la violencia de género tienen mucho que aportar, si es que pasan de la tarea burocrática y llegan precisamente a los generadores del delito. 

OTRA VETA de trabajo para inhibir el feminicidio y la violencia en general contra las mujeres es el conocimiento pleno de que se trata de un problema pisco-social y de denuncia por parte quienes son víctimas. 
Más aún, la legislación para la materia y en específico la normatividad en el Código Penal habrían de ser valiosos instrumentos para contener el delito. El no castigo contundente es una invitación a su proliferación. 
Más allá del terreno de victimarios y víctimas, en el social habría de superarse lo testimonial y, en el mejor de los casos contestatario; ir a la propuesta concreta. La protesta sin propuesta ha dado magros resultados.

CON UN registro de 21 feminicidios en el primer semestre de este 2021 el panorama para el resto del año se perfila como el peor de su historia reciente, al menos de los últimos seis años. Lo demás, por mucho, es vulgar verborrea.

Por E. Zapata / opinion@diariodemorelos.com / Twitter: @ezapata1


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