OPORTUNO.
El fortalecimiento de la atención socioemocional en las escuelas de Morelos es un paso necesario frente a una realidad que durante años ha sido subestimada.
La falta de psicólogos y orientadores —reconocida por la propia autoridad educativa— revela una carencia que impacta directamente en el bienestar de estudiantes y en la capacidad de prevención de riesgos.
Si bien programas como Calmécac y Telpochcalli han permitido avanzar en la detección y canalización de casos, los recientes episodios de lesiones autoinfligidas confirman que la atención debe ser permanente y no reactiva.
La coordinación con instancias de salud y la capacitación de docentes como primer contacto ayudan, pero no sustituyen la presencia de personal especializado en los planteles.
La intención de ampliar la cobertura a más de dos mil escuelas mediante convenios interinstitucionales es positiva.
El desafío será traducirla en acciones sostenidas, con recursos suficientes. Cuidar la salud emocional de niños y jóvenes no es opcional: es una responsabilidad institucional y una inversión en el futuro social del estado.
ALERTA.
La secretaria de las Mujeres estatal reveló que se solicita la revisión de medidas de la Alerta de Violencia de Género contra las Mujeres, lo que no implica que Morelos salga de inmediato de la alerta.
Lo que se busca es que se realice una evaluación actualizada que permita definir nuevas estrategias y dar continuidad al trabajo realizado, ya que algunas medidas han quedado rebasadas por las acciones.
