ESTADOS ‘SELLADOS’. El reciente asesinato del alcalde de Uruapan, Michoacán, ha movido varias fichas en el tablero político en México y también ha obligado a las autoridades federales, ya ni hablamos de las estatales, a poner manos a la obra para contener la violencia en la región. Una de estas medidas llama poderosamente la atención por las implicaciones que tiene. Se trata del Plan de Operaciones “Paricutín”, anunciado por el General Ricardo Trevilla Trejo, secretario de la Defensa Nacional. De entrada, se contempla un arribo masivo de militares a Michoacán (12 mil elementos del Ejército) para fortalecer las operaciones de combate al crimen organizado. “Se asignarán cinco helicópteros, un sistema aéreo no tripulado, 18 drones, 43 sistemas antidron, cinco células antiexplosivos, mil 031 vehículos militares”, agregó Trevilla Trejo. Por su parte, la Marina enviará mil 781 elementos, agrupados en siete compañías de Infantería. También se realizarán operaciones navales en municipios que tienen costa. Lo que llama más la atención, independientemente de la fuerza abrumadora de uniformados, es que el objetivo de Plan Paricutín es “sellar” el estado. El chiste es que los grupos delictivos que actualmente operan en la entidad no puedan salir ni entrar. Suena a una buena estrategia, sin embargo, “sellar” el estado podría traer consecuencias graves en la seguridad de los ciudadanos. Ya hemos sido testigos de la violencia que desatan los grupos criminales cuando se tocan sus intereses y sabemos que los civiles no están en su lista de prioridades.
