CRISIS. Cuernavaca enfrenta una crisis de infraestructura que va más allá de los baches visibles en las calles.

Es una cuestión de eficiencia en la gestión de los recursos y coordinación entre las entidades responsables.

La ciudadanía merece más que parches temporales; requiere soluciones integrales y efectivas para asegurar que su movilidad y seguridad no sigan siendo comprometidas por un sistema que parece estar en un perpetuo estado de reparación.

Las colonias más afectadas, como Antonio Barona, Flores Magón, Ciudad Chapultepec y el Centro de Cuernavaca, ilustran el impacto tangible de esta crisis.

La falta de atención a las reparaciones y el aumento en el número de fugas subraya la urgencia de una revisión exhaustiva de los procedimientos y la implementación de medidas que eviten que la ciudad se convierta en vialidades parchadas.

Las declaraciones del director operativo de SAPAC dejan ver la realidad, por cada trabajo realizado para reparar una fuga de agua, se genera un bache, lo cual implica una cadena de problemas que los ciudadanos deben enfrentar.

Este fenómeno se agrava en la temporada de lluvias, cuando las fugas de agua se disparan, alcanzando un promedio alarmante de 10 a 15 reportes diarios.

Es claro: la falta de eficiencia en el manejo de estas fugas contribuye a un ciclo de deterioro vial continuo que afecta a la calidad de vida de los ciudadanos.

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