COMPLICADA DIPLOMACIA. Tal parece que para el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, la relación con México es siempre un estira y afloja, sin intención real de formar un vínculo basado en el respeto y la cooperación bilateral.
Por un lado da un respiro al tema de los aranceles -aunque sea sólo durante un mes más- y por el otro vuelve a tensar la cuerda en el tema del intervencionismo con la justificación del combate al crimen organizado.
Esto viene al tema porque Ronald Johnson, quien fue propuesto por el mismo Trump para ocupar el cargo de embajador de Estados Unidos en México, declaró que su país podría tomar acciones unilaterales contra los cárteles mexicanos en caso de existir riesgo para los norteamericanos.
Johnson matizó asegurando que la primera opción sería la colaboración con el gobierno de México, pero -acorde al discurso de su presidente- afirmó que Trump se toma muy en serio el tema y que en el último de los casos “todas las opciones están sobre la mesa”.
No es nuevo el hecho de que Donald Trump amague con acciones militares en suelo mexicano y resulta obvio que su propuesta para la cancillería sea alguien afin a sus políticas.
En su comparecencia ante el Congreso estadounidense, el propio Johnson afirmó que “de ser confirmado, me tomaré en serio la solemne obligación de proteger a los muchos millones de ciudadanos estadounidenses que viven y visitan México”.
En un momento en el que México se está tomando más en serio el tema del respeto a la soberanía, habrá que seguir de cerca a este personaje y los efectos inmediatos que se vendrán.
