NO SE AYUDAN... El accidente provocado por la falla en los frenos de una unidad del transporte público, ayer, vuelve a poner sobre la mesa un tema incómodo, pero inevitable: el estado físico y mecánico de los vehículos que diariamente trasladan a miles de personas.

Más allá de versiones y deslindes, los hechos hablan por sí solos cuando hay personas heridas y daños materiales. En este contexto, la exigencia de un aumento al pasaje por parte de los transportistas se vuelve difícil de sostener si no va acompañada de una revisión seria, transparente y verificable de las unidades.

Negar que existan vehículos en mal estado —aunque no sean todos— no ayuda, especialmente cuando los accidentes evidencian fallas que pudieron prevenirse.

El usuario del transporte no solo paga un servicio, también deposita su seguridad. Por ello, cualquier discusión sobre tarifas debe partir de una premisa básica: unidades seguras, mantenimiento constante y responsabilidad compartida.

Sin esos elementos, el debate sobre el aumento al pasaje pierde legitimidad y se convierte en una demanda socialmente insostenible.

UNA BUENA. Fue publicado el Decreto Número Mil Cuatro, mediante el cual se establecen exenciones en el pago de servicios de arrastre, depósito e inventario de vehículos para personas víctimas de robo en Morelos. La reforma adiciona disposiciones a la Ley de Víctimas del Estado, así como a las leyes de Hacienda estatal y municipal, con el objetivo de evitar la revictimización económica de quienes recuperan su vehículo tras haber sido sustraído. Y entrará en vigor el próximo año.

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