Exigen a UAEM. Ayer fue una jornada de exigencias a las autoridades de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos; por un lado las de estudiantes de las facultades de Arquitectura y Turismo, y por el otro, de los trabajadores administrativos.
Los estudiantes exigen ya no más clases en línea sino en las aulas, que desde hace cuatro años quedaron dañadas por el sismo del 19 de septiembre. Ahora, ya hay un edificio listo que alberga las facultades pero no hay recursos para pagarlo.
Desde finales del año pasado, se dijo que el recurso federal ya venía para ese rubro, pero no hay señales de él; las autoridades universitarias siguen esperando noticias.
El rector Gustavo Urquiza explicó que por el desfase de los tiempos de construcción con el precio de los materiales, faltaron 54 millones de pesos para concluir la obra, monto que fue solicitada a la federación desde el año pasado, pero la llegada de los recursos se ha pospuesto de manera burocrática.
Olor a huelga. Por otro lado, el Sindicato de Trabajadores Administrativos, como cada año, presentan sus demandas, pero en éste cerca se ve la huelga, al mediodía de hoy, porque rechazan la oferta del rector Gustavo Urquiza, de un 3.5% directo al salario.
Pues no hay para donde hacerse, a la vez, la UAEM tiene que comprobar su austeridad para sanear sus finanzas, y por otra, hay que nivelar salarios, o eso sería lo lógico.
El apoyo es de 3.5% equivalente al aumento de la inflación, que se brinda a todas las universidades públicas estatales, insuficiente para las necesidades de la Universidad, señala la autoridad.
El rector Gustavo Urquiza dijo ser consciente de la situación económica de muchos compañeros trabajadores administrativos, al igual de la difícil situación financiera de la Universidad al no haber incremento presupuestal federal, ni estatal.
Llamó a los trabajadores sindicalizados y a la comunidad universitaria, a hacer un frente común con los legisladores federales y estatales para tratar de conseguir más recursos este año y lograr una ampliación del presupuesto que cambie la realidad económica.
Por E. Zapata
