DE ESTE lunes -tentativamente hasta el domingo 11 de abril- el Estado de Morelos pasará del naranja al color amarillo del semáforo de riesgo epidemiológico de COVID-19, como fue el 14 de septiembre de 2020.
La disposición sanitaria de las autoridades federales y estatales, sin duda, genera reacciones de satisfacción en unos sectores, mientras en otros preocupa, y en algunos más todavía persiste la falta de atención.
Alias, cada quien la toma como mejor le viene en gana, como ha sido desde el inicio de la estrategia preventiva contra el nuevo coronavirus, que nos ha traído brincando sobre todo entre los tonos naranja y amarillo.
EN GENERAL, cada que el semáforo cintila con cambio de color, el grueso de la sociedad ha atendido las medidas que corresponden en cada caso, pero en lo particular una minoría ha montado en rebeldía.
Aun así, no es necesario que en este caso las mayorías tomen una actitud negligente hacia el cubrebocas, gel, confinamiento y sana distancia, como para que la afectación sea hasta para los cumplidos.
Y este fenómeno ya lo vivió Morelos, como en muchas partes del mundo, el 7 de diciembre (de amarillo a naranja) y, peor aún, el 24 de diciembre que la situación obligó a caer en el escenario más severo: rojo.
MÁS ALLÁ de los factores político-económicos que pudieron incidir en la decisión de autoridad para el cambio del naranja a amarillo en Morelos, toma relevancia excepcional la acción responsable de la comunidad.
Si cuando el semáforo ha estado en rojo o naranja en algunos puntos del orbe no se ha atendido el ordenamiento, tal vez en este paso de naranja al amarillo también haya inobservancia, pero en sentido responsable.
Es decir, si bien en color amarillo hay más oportunidades para la movilidad social, no es una obligación y corresponde a cada individuo, a cada familia, a cada núcleo social decidir qué tanto relaja las medidas.
ASÍ LAS condiciones, especialmente en esta Semana Santa, la sola probabilidad de que incrementen los contagios y sus consecuencias está más en las decisiones a nivel comunidad, que de la autoridad. Sirva.
Por E. Zapata / opinion@diariodemorelos.com / Twitter: @ezapata1
