SIN DUDA resulta molesto que en algunos espacios de la política nacional se use la expresión “¡Ah, de Norelos?”, para referir una clásica postura social de negativa a proyectos de desarrollo para el estado.

Se fundamenta la desafortunada expresión en lo azaroso que se tornan asuntos como la creación de rellenos sanitarios, ampliación carretera, operación minera, producción eléctrica u otros de menor relevancia.

Hay algo de sentido, pero ha de abonarse para una valoración justa la burla o engaño al pueblo en diversos episodios de la historia tlahuica, que por natural generan un recelo o rechazo a un sinfín de proyectos.

EL APUNTE citado líneas arriba toma imagen en la denominada autopista Siglo XXI, cuya gestación de proyecto e inicio de concepción se pierde en la memoria, pero cuya actualidad está muy viva e intensa:

El proyecto de agilizar el tránsito de personas y productos de todos los puntos entre los puertos de Veracruz y Acapulco de hace unos 20 años está inhabilitado en estos días por la protesta de ejidatarios de Jojutla.

Hace años y hasta lustros que los tramos de esta vialidad en Veracruz, Puebla y Guerrero operan regularmente como parte de su ya añejo trazo de movilidad, pero en Morelos las cosas no se hicieron correctamente.

EL TRAMO Morelos de la Autopista Siglo XXI ha tenido un rechazo casi permanente de la población aledaña, por el trazo del proyecto, así como el desaseado proceso de expropiación de tierras y otros factores.

En esto participaron empresas fraudulentas o abusivas, liderazgos del pueblo no menos abusivos, mano negra político-partidista y, cómo no, la falta de una autoridad capaz en recientes administraciones de la SCT.

A estas alturas va para el mes de que un tramo de la Siglo XXI está bloqueado por pobladores en el kilómetro 52 + 500, luego de otra etapa de dos semanas de cierre. Han “toreado” a los quejosos con promesas.

HOY LE toca entrarle al toro al pastor, es decir, al delegado federal Erick Flores, pero con eso de que por estos rumbos lo traen en “salsa” por lo de la termoeléctrica de Huexca, ya no le creen ni “el bendito”.

Por: E. Zapata / opinion@diariodemorelos.com / Twitter: @ezapata1