ACASO menos escandaloso que en la Ciudad de México, el nivel de contaminación de los últimos días en Cuernavaca y municipios conurbados ha sido alto, no saludable, pero parece no asustar mucho.

Para este día en la capital de la república se han decretado medidas extraordinarias, como restricciones a la circulación vehicular y la cara recomendación a las personas para evitar las actividades al aire libre.

Por acá se ha pedido en las escuelas que los alumnos no realicen sus actividades recreativas fuera de las aulas, pero no mucho más, como cubrirse la nariz y boca para no aspirar el contaminado aire nuestro.

VIENE aquí la natural pregunta de qué alcances tiene un organismo gubernamental denominado Comisión Ambiental de la Megalópolis (CAMe), en la que se supone está Morelos con otras entidades regionales.

De entrada, ese ente burocrático no está contemplando acción para Morelos, sino solo CDMX y Edomex, a pesar de que en otros rubros como el de la verificación vehicular sí ha tenido alcances en tierra tlahuica.

Podría pensarse que la contaminación en esas entidades vecinas no se compara con la nuestra, sin embargo no deja de preocupar que ayer, por ejemplo, a las 15:00 horas acá se reportara índice de 157 PM 2.5.

DICEN, los que dicen que saben, que 157 PM 2.5 es un nivel superior a lo saludable de partículas medidas en micras, que pueden internarse en el cuerpo humano y provocar daños. ¿Acaso en Morelos es diferente?

Para contextualizar, ayer mismo que se declaraba –tardíamente- la contingencia ambiental en la CDMX, en algunos rumbos como el Pedregal y el Ajusto el índice de contaminación era similar al de Cuernavaca.

Es probable que en otros agentes contaminantes del aire la zona metropolitana de Cuernavaca esté mejor que en CDMX y Edomex, pero frente a la duda se impone una voz autorizada para aclarar cómo estamos.

ANTE la falta de claridad, vale apelar a la sabiduría de la abuela Petas y a la madre naturaleza: “Ánimas santas que lleguen las lluvias”. Tal vez sólo así pueda aplacarse esta crisis ambiental. Luego… ya veremos.

Por E. Zapata /  [email protected] / Twitter: @ezapata1