SI enero de este año ya había marcado un repunte en algunos de los delitos más sensibles para la sociedad, febrero ha registrado un nuevo pico, de acuerdo con el Sistema Nacional de Seguridad de la Segob.

 

Lo que en jornadas previas había sido una percepción, recién se ha confirmado al salir los datos oficiales que recaba el Secretariado Ejecutivo de la instancia federal en el más reciente de sus reportes.

 

Aunque pudiera parecer descargo que esta escalada de la inseguridad no es exclusiva de Morelos, pues hay otras entidades en situación mucho peor, lo cierto es que no deja de preocupar a nuestra sociedad.

 

EN el delito de homicidio fue notorio el incremento, pues de haberse dado 90 en enero, para febrero se apuntaron 109, la mayoría de los cuales fueron de tipo doloso, es decir intencionales, no accidentales.

 

Un apunte de hace dos días aquí había señalado como raro que no se hubiera indicado ni un feminicidio en enero, pero ya para febrero fueron anotados inopinadamente cinco casos, lo cual luce extraño.

 

Siempre con la sombra de la llamada “cifra negra”, el delito de secuestro consignado en carpetas de investigación descendió de ocho en enero a siete en febrero, lo cual como sea no acaba de satisfacer.

 

LA estadística criminógena para febrero también refiere delitos contra la libertad y la seguridad sexual, de la que emerge sustancialmente el delito de abuso sexual, que se elevó de 28 casos en enero a 49 en febrero.

 

El fraude es otros de los delitos que mostró alza, de 121 en enero a 158 en febrero, lo cual se suma al daño en propiedad de 179 a 195 como otros que están lesionando los bienes de muchos morelenses.

 

Es poco probable que para el recuento del presente marzo las cifras vayan a reducir, sino que tal vez hasta incrementen, toda vez que más de la primera mitad de este mes la estrategia no había cambiado mucho.

 

VISTO así el panorama sobre la inseguridad, a vuelo de pájaro, se impone ya una acción firme y coordinada, no sólo con respaldo sino con la fuerza federal como puntal, la cual parece ya está en el camino. Sea.

 

Por: E. Zapata

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