Ir al contenido principal

NIÑOS.

Los datos de la Encuesta Nacio­nal de Tra­bajo Infan­til mues­tran una rea­li­dad que suele pasar desa­per­ci­bida. En More­los, uno de cada nueve meno­res de edad tra­baja o rea­liza acti­vi­da­des domés­ti­cas en con­di­cio­nes que pue­den afec­tar su desa­rro­llo.

Detrás de las cifras no sólo hay niños que ven­den pro­duc­tos, ayu­dan en nego­cios fami­lia­res o tra­ba­jan en el campo. Tam­bién exis­ten niñas y ado­les­cen­tes que dedi­can gran parte de su tiempo a labo­res del hogar, al cui­dado de her­ma­nos meno­res o a acti­vi­da­des que repre­sen­tan ries­gos físi­cos para su edad.

El pro­blema adquiere una dimen­sión mayor cuando se observa su rela­ción con el aban­dono esco­lar. Un menor que tra­baja tiene menos tiempo para estu­diar, des­can­sar y con­vi­vir. Poco a poco, la escuela deja de ser prio­ri­dad y las opor­tu­ni­da­des de cons­truir un mejor futuro se redu­cen.

Es cierto que More­los se encuen­tra por debajo de la media nacio­nal, pero miles de niños y ado­les­cen­tes con­ti­núan enfren­tando res­pon­sa­bi­li­da­des que debe­rían corres­pon­der a los adul­tos.

La erra­di­ca­ción del tra­bajo infan­til no depende úni­ca­mente de ins­pec­cio­nes o san­cio­nes. Exige com­ba­tir la pobreza, for­ta­le­cer los apo­yos a las fami­lias y garan­ti­zar que nin­gún menor tenga que esco­ger entre estu­diar o ayu­dar eco­nó­mi­ca­mente en casa.

Una socie­dad puede medir su desa­rro­llo por la forma en que pro­tege a su infan­cia. Mien­tras haya niños tra­ba­jando cuando debe­rían estar apren­diendo, jugando o soñando con su futuro, seguirá exis­tiendo una tarea pen­diente.

Añadir Diario de Morelos como fuente preferida de Google de forma gratuita.

Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.

Activar ahora

Sobre el autor

Ezapata
Ver biografía