Un empresario regiomontano explica en un video cómo las políticas de la 4T nos acercan gradualmente al modelo neosocialista que destruyó la economía de Venezuela.
Mi primera reacción al video fue pensar que era una exageración, pero recordé que, en una plática con la venezolana Rocío Guijarro, directora del Centro de Divulgación del Conocimiento Económico (Cedice), con sede en Caracas, me señaló que en México nos acercábamos al modelo Venezolano. Le respondí: lo que pasó en Venezuela no puede pasar en México. Me contestó: “En 1998, cuando ganó Chávez, un cubano me dijo, “van a terminar como en Cuba” y le dije “eso no puede pasar aquí”.

Las promesas de Chávez para ganar las elecciones no fueron adoptar el modelo socialista cubano, sino terminar con la corrupción y la pobreza. Lo primero que hizo fue cambiar la Constitución para concentrar las decisiones en su persona y debilitar la división de poderes. Se rodeó de asesores cubanos, quienes le aconsejaban qué hacer y decir.

El combate a la corrupción quedó en la retórica. Empezó a gastar más y a expropiar empresas, Se hizo famosa su frase “exprópiese”. Cuando recorría Caracas, veía un comercio, y preguntaba “a quién pertenece”. Si le decían, a un empresario privado, expresaba en voz alta “exprópiese”. Escasez y pobreza -según él- eran culpa de los empresarios.

Los empresarios empezaron a emigrar y a cerrar sus empresas. Se recrudeció la escasez y se redujo la captación fiscal. La reducción de ingresos fue sustituida por impresión de dinero, que genero hiperinflación. Se reeligió y ejerció el poder hasta que una enfermedad se lo permitió. Dejó en su lugar a su guardaespalda, Maduro, a quien pensaba manejar como a un títere si se recuperaba, pero murió en Cuba, donde sus asesores le dijeron que la medicina era de las más avanzadas.

Chávez-Maduro recibieron un país con uno de los más altos niveles de vida de América Latina y la clase media más sólida de la región. Llegaron argentinos, chilenos, peruanos, colombianos y ecuatorianos, buscando trabajo. Ahora es de los más pobres de Sudamérica. Han emigrado más de 4 millones de venezolanos, la mayoría pobres y de clase media, en búsqueda de mejores niveles de vida. ¿Podrá pasar lo mismo en México?

Por: Luis Pazos / Twitter: @luispazos1/Mail: lpazos@prodigy.net.mx/ Profesor de Economía Política