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CUERNAVACA, MORELOS.- Comprar un coche sin un análisis previo de tus finanzas familiares te puede llevar a una situación que desequilibre tu presupuesto y ya no puedas pagarlo.
Cuando adquirimos un vehículo nuevo, son muchos los factores que nos llevan a hacer la compra. Sin embargo, pocas veces pensamos en los imprevistos que de un día a otro nos pueden echar abajo las finanzas familiares.
Estos imprevistos pueden ir desde el despido en el trabajo hasta sufrir un divorcio, pasando por una crisis económica debido a un mal negocio o incluso padecer de pronto una enfermedad.
Estos giros pueden sorprendernos y llevarnos a la quiebra o al extremo de devolver el auto si no tenemos una buena administración financiera personal.
Nadie quisiera llegar al punto de quedarse sin dinero para pagar las mensualidades y repetir cada fin de mes la frase “ya no puedo pagar el coche”.
Son escenarios que, si bien no se le desean a nadie, todos debemos tomar en cuenta, pues la decisión de adquirir un auto nuevo no puede tomarse sin un análisis previo de nuestras finanzas personales.

A todos nos seducen
Hoy más que nunca es muy fácil dejarnos seducir por los autos nuevos. Que si tienen modernos sistemas de navegación, equipos de sonido de última generación, cámaras de video en los costados, frenos de vanguardia e incluso sofisticados equipos de seguridad… todos tienen algo que nos hechiza.
Los modelos son muchos y muy variados. Siempre habrá alguno que se ajuste a nuestras preferencias y gustos, pero sobre todo debemos ver que se adapte a nuestro bolsillo.
La fascinación por determinado vehículo puede muchas veces llevarnos a ahorcar nuestra capacidad de pago.
Por ello, los expertos recomiendan que la mensualidad del auto nuevo no debe absorbernos más allá del 15 al 18 por ciento de nuestros ingresos.
Este rango debe tener incluido el pago de servicios y del seguro del auto. Superar este porcentaje nos puede causar problemas serios en nuestro presupuesto.

El escenario
indeseado
Los expertos ofrecen muchos tips de finanzas personales para enfrentar aquellos casos en los que el pago de la mensualidad del auto ya no puede sostenerse. No es el fin del mundo, pero existen al menos cuatro salidas que es necesario conocer a fin de resolver el problema:

Cambiar el auto.
Es recomendable contactar a la agencia donde se compró el vehículo para ver la posibilidad de cambiarlo por uno más barato. Si hay esa oportunidad, es deseable no hacer ningún gasto extra.

Modificar el plazo de pago.
Nada mejor que bajar la mensualidad para ya no estar ahogado cada mes.
La consecuencia obvia es que se prolongará el plazo de pago, pero sin que suba la tasa de interés.

Transferir a una tercera persona.
No es la salida ideal, pero puedes buscar a una tercera persona que asuma la deuda y se quede con el auto, previa liquidación de lo que tú has gastado en un determinado plazo.

Vender el auto.
Es la última opción, pero representará un alivio importante no sólo para tus finanzas, sino para tu salud.

A ninguno de nosotros nos gustaría entrar en un escenario así, pero tampoco es un problema que podemos esconder debajo de la alfombra.

 

Por: DDM STAF
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