Una madre de Ciudad Juárez, dio una lección a sus hijos de tres y cinco años, quienes robaron,un paquete de chicles, cada uno, de una tienda de autoservicios; su intención fue que estos aprendieran que "robar no es bueno".

Al percatarse de que sus hijos habían robado las golosinas, la mujer decidió llevarlos al establecimiento para que devolvieran el producto y se disculparan.

"¿Qué se llevaron?",  preguntó el encargado de la tienda, al tiempo que los pequeños entregan los chicles. "Bueno, se las voy a pasar, pero no anden agarrado nada", dijo.

Entre lágrimas, los niños ofrecieron disculpas, pronunciando: "Oye, ¿nos perdonas?", "Sí, pero que no vuelva a pasar", respondió el joven.

Y para que quedara claro que su acción estuvo mal, la madre agregó: "A la próxima le van a hablar a la policía y se los van a llevar a la cárcel. Robar no es bueno".

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