En la comunidad indígena de Las Minas, en el municipio de Atlatlahucan, la llegada del agua potable representa mucho más que una obra de infraestructura: es una mejora directa en la calidad de vida de familias que durante años enfrentaron la escasez y el gasto constante para acceder a este recurso básico.

Entre las personas beneficiarias se encuentran el señor Juventino Adrián y la joven Adilene, quienes hoy forman parte de una comunidad que ve materializado un anhelo histórico con la ampliación de 4.89 kilómetros de la red de agua potable. La obra incluye la instalación de 135 nuevas tomas y tuvo una inversión de 2.3 millones de pesos provenientes del Fondo de Infraestructura Social para las Entidades (FISE), gestionados por el Gobierno del Estado de Morelos, a través de la Secretaría de Bienestar, y ejecutados por la Comisión Estatal del Agua (Ceagua).

Juventino Adrián compartió que la comunidad de Las Minas tiene cerca de 40 años de haberse conformado y agradeció la visita y el respaldo de la gobernadora Margarita González Saravia, a quien pidió que continúe apoyando a la localidad. Además, hizo un llamado a sus vecinos a mantenerse unidos y trabajar como una sola comunidad para sacar adelante los proyectos que aún están por venir.

Por su parte, Adilene relató que lleva cinco años viviendo en la localidad y que, durante ese tiempo, su familia se veía obligada a comprar al menos una pipa de agua al mes, con un costo que iba de los 400 a los 500 pesos. Hoy, con la ampliación de la red, ese gasto queda atrás y el agua llega directamente a los hogares.

La joven también expresó su agradecimiento a la titular del Poder Ejecutivo estatal y destacó la alegría que se vive entre los jóvenes de la comunidad, quienes ahora pueden disfrutar del acceso al agua potable como un derecho y no como una carencia.

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