Cuernavaca, Morelos.- "En un lapso de unos cinco segundos se convirtió de un movimiento leve en un movimiento brusco", recuerda Iram Zambrano Hernández, periodista-corresponsal en la zona sur Morelos, quien a pesar del desasosiego, sacó su celular para grabar las imágenes de lo que estaba ocurriendo en el municipio donde estaba trabajando, Tlaquiltenango.
Después se fue a Jojutla, y caminó hacia la estación de autobuses de los Pullman vio que había colapsado, y en su paso por las calles, otro colega periodista, le informó que había personas sepultadas por la caída del reloj del Ayuntamiento de Jojutla.
"En ese momento no percibía que era lo que estaba sucediendo, ni hilaba que había cuerpos destrozados, gente en los escombros, estaba muy nervioso, no podía bajar mi material que había grabado antes", recuerda Iram Zambrano.
En esta desgracia, ocurrida el 19 de septiembre de 2017, el corresponsal de la zona sur, una de las zonas más afectadas, dijo que llegó un momento en donde dejó de ser reportero para ayudar a los ciudadanos.
"En esta profesión te enseñan a no sentir para ser mejor narrada la historia, pero en este caso nos rebasó como comunicadores; como ciudadanos, teníamos que apoyar a la gente", afirmó.
Experiencia. Iram Zambrano fue testigo de la tragedia.
Por: CARLOS SOBERANES
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