Cientos de personas acudieron ayer al conjunto del Centro Cultural Teopanzolco y la Zona Arqueológica a observar de forma segura el eclipse solar y a disfrutar del gran ambiente que se vivió en El Día Estelar, organizado por el Consejo de Ciencia y Tecnología de la Secretaría de Desarrollo Económico y del Trabajo (SDEyT). 

La directora del Consejo, Alejandra Ramírez Paulín, informó que la convocatoria para el evento rebasó todas las expectativas, con gente haciendo largas filas para tratar de observar el fenómeno natural a través de uno de los 15 telescopios que fueron habilitados en el área de la pirámide del INAH, aun cuando el punto máximo del eclipse ya había pasado. 

La gente, en familia, en pareja, o incluso en solitario, empezó a llegar desde las nueve de la mañana y para las 11:00 horas, el tráfico en las inmediaciones del Centro Cultural y la pirámide estaba colapsado, todavía con cientos de personas intentando llegar al lugar. 

Los más emocionados, dijo Ramírez Paulín, fueron los niños, ya que varios de ellos aprovecharon la ocasión para disfrazarse de astronautas y mostrar sus habilidades en ciencias en los talleres que el Consejo de Ciencia preparó para la jornada, junto con otras instituciones académicas, como la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). 

Varias familias aprovecharon para hacer picnic bajo el influjo de la Luna y el señor Sol; muchos más se tendieron en las escalinatas del Teopanzolco para “recargarse” de la energía de la Luna “atravesando” al astro mayor. 

“Los que tengan lentes o vidrios, préstenlos a quienes no alcanzaron”, dijo una voz en el altavoz y así, de vez en vez, todos voltearon al cielo para maravillarse con la sonrisa del Sol.

Para muchos que tuvieron la oportunidad de presenciar el eclipse total de Sol de 1991, fue una mañana de nostalgia y recuerdos, por cómo fue y con quiénes lo compartieron. “Mi abuelita tenía gallinas y a esa hora se fueron a dormir; ahora mi abuelita ya no está”, dijo Alberto.

Pero para la mayoría, jóvenes y niños, se trató de su primer eclipse y su primera experiencia ante un fenómeno que pocas veces se repite, para un ser humano, más de dos ocasiones a lo largo de su vida.

En Cuernavaca, el eclipse de la Luna con el Sol alcanzó una cobertura de 68% a las 11:09 y duró unos 20 minutos antes de que la Luna siguiera su camino, pasando de largo al Sol.

ANTONIETA SÁNCHEZ / Antonieta.sanchez@diariodemorelos.com 
 

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