La percepción de inseguridad en el Área Metropolitana de Morelos registró una disminución de cuatro puntos porcentuales durante el periodo septiembre–diciembre de 2025, al pasar de 84.2 a 80.2 por ciento, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), informó la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) estatal.
Con base en estos resultados, la zona urbana se ubicó en la posición número 16 a nivel nacional en percepción de inseguridad. Además, se reportó una reducción de 3.4 puntos porcentuales al comparar el último trimestre de 2024 con el mismo periodo de 2025.
El Gobierno de Morelos señaló que mantiene un trabajo interinstitucional permanente entre las autoridades que integran la Mesa de Coordinación Estatal para la Construcción de Paz y Seguridad, con el objetivo de fortalecer acciones institucionales en la zona conurbada y atender factores que inciden en la tranquilidad de la población.
De acuerdo con los datos más recientes, alrededor de ocho de cada diez personas de 18 años y más que habitan en esta región manifestó sentirse insegura al vivir o transitar por la ciudad, indicador que continúa ubicando a Cuernavaca entre las zonas urbanas con mayores niveles de percepción de inseguridad del país.
La ENSU se levanta de manera trimestral con el propósito de estimar la percepción ciudadana sobre seguridad pública en áreas urbanas. En su metodología, la encuesta se basa en una muestra de 27 mil 130 viviendas e incorpora reactivos sobre experiencias de victimización —como robo, extorsión y fraude—, conflictos y conductas antisociales, desempeño gubernamental, posibles actos de corrupción en el contacto con autoridades y situaciones de acoso sexual.
El estudio también identifica que los espacios donde la población reporta mayor temor son calles, transporte público, carreteras, bancos y cajeros automáticos, lugares donde se concentra la preocupación por la posible comisión de delitos. Asimismo, una parte significativa de las personas encuestadas señaló haber modificado hábitos cotidianos, como dejar de salir de noche, evitar portar objetos de valor o restringir la presencia de menores en espacios públicos.
