SpaceX lanzó ayer 60 nuevos satélites de la constelación de internet Starlink. Tal y como ocurrió en mayo, los satélites pudieron verse a simple vista desde distintas partes del mundo, lo que confundió a más de un despistado y reavivó el enfado de los astrónomos.

Los satélites Starlink, que se comunican entre ellos para ofrecer internet de baja latencia, están siendo probados en la órbita baja terrestre. Los primeros 60 fueron insertados a una altitud de 440 km, pero estos 60 nuevos satélites se insertaron a una altura de apenas 350 km, por lo que brillaban aún más.

El despliegue de Starlink-2 pudo verse como un tren de luces surcando el cielo antes de que los satélites empezaran a separarse. Desde California hasta Maryland y de Sevilla a Japón. Más de uno pensó que estaba viendo un OVNI:

 

 

 

Los satélites Starlink llevan un enorme panel solar que refleja la luz del sol y los vuelve brillantes en las horas cercanas al amanecer y el atardecer. Algunos astrónomos argumentan que su brillo puede interferir con las observaciones científicas, y lo que es peor: arruinar el cielo nocturno que conocemos.

“Es una exageración decir que los satélites están perturbando la astronomía”, escribió en Twitter el astrónomo Jonathan McDowell. “Pero son lo suficientemente brillantes como para hacerlo, si hubiera miles de ellos”.

Los planes de SpaceX pasan por lanzar 60 satélites Starlink cada dos semanas hasta alcanzar los 42.000, cinco veces más satélites de los que la humanidad ha lanzado en total. (Para colmo, SpaceX no es la única empresa que pretende crear una constelación de satélites de internet; detrás vienen Amazon, OneWeb, etc.).

¿Qué pasará con el cielo nocturno? Depende de a quién le preguntes. Elon Musk argumenta que “el espacio está extremadamente vacío”. Sin embargo, se ha comprometido a reducir el reflejo de los paneles solares pintándolos de negro.