Iberdrola, la empresa española que llegó a México y a la que el presidente Fox le entregó más de 30 permisos que autorizaban la producción de energía eléctrica, fue de las primeras  empresas españolas que firmaron los contratos a sabiendas de que eran ilegales y así lo advirtió la Auditoría de la Federación al presidente Fox, quien hizo creer a la población y en especial a la CFE que los problemas con Iberdrola estaban mal, al no haber cambiado el Artículo de la Constitución Mexicana señalada por el presidente Fox, se iban a componer, pero nada pasó porque la empresa española ni siquiera intentó regularizarla. 

Ese mismo mes, Fox dio la orden a la Compañía Federal de Electricidad que se le permitiera se usara los miles de kilómetros de tendido eléctrico de la CFE porque era muy caro para las compañías españolas tender sus propios cables. Dicha empresa comenzó a producir electricidad con tecnología mexicana y convencional que le vendió a la misma CFE, a través de la propia infraestructura de  la Compañía Federal de Electricidad, en especial la Iberdrola la cual es la de mayor importancia de las empresas españolas llegadas a México.

Al principio se creyó que los consejeros del presidente Fox no le habían explicado de la jugarreta que le estaban haciendo a la CFE, pero éste sabía perfectamente que estas compañías estaban usando la tecnología mexicana para ahorrar gastos sin abrir nuevas fuentes de trabajo en el País, tal como lo habían pactado.

Durante los sexenios de Fox y de Felipe Calderón se desarrolló ilegalmente el uso de ese negocio contra el País y se permitió que siguieran adelante, pues otra vez se le prometió modificar la Constitución mexicana. Hasta entonces se pensó en cambiar las reglas de producción de la energía eléctrica, pero no consiguió el apoyo del Congreso de la Unión, al presentarlo a las Cámaras de Diputados y a la de Senadores. 

El presidente de México, licenciado Adolfo López Mateos nacionalizó la industria eléctrica en 1960, cuando sólo había dos organismos que daban servicio de electricidad al País. Estas eran la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y la Compañía de Luz y Fuerza del Centro. La primera se encargaba de la energía de toda la república y la segunda le daba el servicio al centro del País y al Distrito Federal.

En octubre de 2009 el expresidente Felipe Calderón cerró la Compañía de Luz y Fuerza del Centro -en la cual aún no se termina el pleito judicial que tienen los trabajadores para recibir su liquidación y que la CFE se encargara de dar el  servicio de energía eléctrica a todo el País.

La propuesta de la reforma energética consiste en la participación de la iniciativa privada en contratos de utilidad compartida en los sectores de exploración, extracción de petróleo y gas, así como refinación, transporte y almacenamiento.

El cambio que se quería efectuar se vio detenido durante Fox Y Calderón, hasta que llegó Peña Nieto y mediante la unión de los tres partidos políticos: PRI, PRD y PAN, se adecuó la ley cambiando las reglas de producción directa de la energía eléctrica, al modificar varios artículos de la constitución para poder echar a andar la Reforma Eléctrica que fue impuesta por el capricho de Peña Nieto y la corrupción dentro de las dos cámaras.

Los planes para modificar la Constitución fueron presentadas en el sexenio de Ernesto Zedillo. La idea de cambiar los Artículos de la ley ya estaba planeada desde las políticas del sexenio de Carlos Salinas de Gortari y continuada por  Vicente Fox Quezada, Felipe Calderón Hinojosa, hasta que Enrique Peña Nieto logró, en complicidad con los partidos y el Congreso, efectuar el cambio.

Tras la aprobación de la Reforma energética en México, las empresas privadas encontraron la puerta abierta para competir a gran escala con la venta en los sectores industrial y doméstico, los que tradicionalmente eran cubiertos por la Comisión Federal de Electricidad (CFE).

Ante esta invitación a invertir en México, las empresas internacionales: Mexichem, Enel Green powermex, Acciona, Intergen, Grupo México (G México), Minera Autlán, Ilioss, Aberdrola y AES Corporation, pudieron entrar al negocio al contar con experiencia y capital. Dichas firmas y otras se comprometieron a invertir más de diez mil millones de dólares en proyectos energéticos en México.

Cierto que anteriormente las empresas privadas podían generar y comercializar energía eléctrica a baja escala, pero con eso de la reforma energética, las compañías comenzaron a producir electricidad en grandes volúmenes y pudieron entrar a un mercado mayorista de energía eléctrica, mientras que las firmas de suministro básico residencial, mismas que obtuvieron jugosos contratos para venderle a la CFE, de acuerdo con la nueva ley de la reforma energética que publicó la presidencia de la república en el Diario Oficial de la Federación. La generación puede ser de cualquier fuente: hidroeléctrica, eólica, solar y de gas. La nuclear seguirá en manos del Estado. 

Héctor Olea, Presidente de la Asociación Mexicana de Energía Solar Fotovoltaica (ASOLMEX), dijo que iban a revisar con quien hacer contratos y quisieran buscar lo que fuera más viable, no sólo en energía solar, también en eólica y otras fuentes.

El mercado de energía en México tendría un valor de más de 310 mil millones de pesos, de los cuales 58.5% se destinan al sector industrial 25.4% al doméstico y el resto se divide entre agropecuario y comercial, según la información de la CFE.

Entre las empresas que compiten en parques eólicos o en hidroeléctricas, están: Intergen, Enel Greenpower y Acciona. Estas firmas tienen como clientes al Grupo Famsa, al Grupo Bimbo y a Bosh. Mientras Mexichem, Grupo México y  minera Aultan, con empresas desarrolladoras como Alston y Siemmens que le permitan ampliar sus áreas de producción. 

Con motivo de las privatizaciones de la reforma energética, la población llegó a efectuar grandes movilizaciones en protesta por la privatización de la energía eléctrica, del petróleo, del gas y de nuestros planes para implantar las fuentes de energías limpias; las eólicas, las de energías hidroeléctricas, las solares, las de gas y la nuclear, estas manifestaciones populares fueron reprimidas por los sistemas policiacos tradicionales. 

El gobierno actual consiguió las primeras plantas eólicas traídas desde Dinamarca y se instalaron en el Istmo de Tehuantepec. Los pobladores estuvieron de acuerdo, se abrieron fuentes de trabajo y llegaraán nuevas inversiones. Hay que aclarar que el gobierno del Presidente Andrés Manuel López Obrador está interesado en seguir trayendo energías alternativas conocidas como energías limpias a México.

Aunque la Comisión Federal de Electricidad sigue funcionando como única encargada de repartir la energía por todo el País, aún existe un alto porcentaje de empresas exteriores que le venden la mencionada energía a la CFE a altos precios, siendo ese el por qué la energía eléctrica en México es cara, mientras las grandes compañías a quien se les entregó esos contratos continúan llevándose todo el dinero del pueblo a ciencia y paciencia de todos, en espera que el Presidente Andrés Manuel López Obrador lleve a efecto los Artículos constitucionales y termine finiquitando esos contratos en favor de México.

Por:  Rafael Benabib / rafaelbenabib@hotmail.com

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