En 1990 el ejército Iraquí invadió Kuwait. La resistencia fue mínima y la ocupación se completó en tan sólo 24 horas. La familia real y trescientos kuwaitíes huyeron a Arabia Saudita y a otros emiratos. Con ese pretexto el presidente George Bush padre, envió unos marines para detener el ataque iraquí, pero Sadam Hussein ya había habían dado órdenes a sus tropas para efectuar una retirada de Kuwait por la advertencia de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). 

La razón de Sadam Hussein para invadir Kuwait, fue la negativa del emirato de subir el precio de su petróleo que afectaba la economía de Irak y la venganza de una guerra pasada. Ese mismo año, la ONU emitió un ultimátum que se saliera de Kuwait o le enviaría a los cascos azules de la ONU.

EL ORIGEN DEL CONFLICTO  

En 2001, el presidente de Estados Unidos era George Bush hijo y con el pretexto de los terribles ataques contra las emblemáticas Torres Gemelas del 11 de septiembre del 2001 en el centro de la ciudad de Nueva York, donde hubo más de 3 mil muertos, cuando dos aviones enfilaron por pilotos supuestamente yihadistas suicidas, entrenados en las propias instalaciones militares en Estados Unidos, junto con el ataque al corazón de la defensa estadunidense. El Pentágono, propició la acusación contra Sadam Hussein de ser el autor de ese feroz ataque y de tener armas químicas en su poder, por tanto debería ser atacado para evitar una tercera guerra mundial.

Lo que Estados Unidos perseguía en Afganistán era su minería.

20 años han pasado desde aquel cobarde y desafortunado ataque. Se enviaron miles de soldados estadunidenses, se logró destruir el enjambre de Sadam Hussein y finalmente encontrado en unos subterráneos del país, llevado a Estados Unidos y ahí condenarlo a la pena de muerte.

EL PRIMER CONFLICTO ARMADO

Luego apareció como el enemigo número uno aquel hijo de los ex socios en el negocio de los pozos petroleros de la familia de los presidentes Bush: Osama Bin Laden, quien fue entrenado en los Estados Unidos para combatir a la URSS con su grupo Alqaeda, quien los traicionó, al organizar a ese grupo extremista y fundamentalista hacia el Islam, cuyas células comenzaron a crecer hasta ser temidas por todos los involucrados.

La gente de Osama Bin Laden, los talibanes y los afganos fueron una parte indispensable para la caída de la Unión Soviética. Al poco tiempo los afganos junto con los soldados estadunidenses comenzaron a pelear contra los talibanes que tenían el poder en Afganistán y comenzaron a ser perseguidos por los Estadunidenses y por los afganos, quienes lograron quitarles el poder. Estados Unidos continuó enviando soldados a Afganistán para defenderlos de los talibanes y llevarles la democracia. Desde el 2001 han llegado a Afganistán más de 755 mil soldados estacionados en Kabul la capital y en todo Afganistán. 

LA CONTINUACIÓN DE LA INTERVENCIÓN DE ESTADOS UNIDOS

Y así continuó una guerra inútil, cuyo resultado fue desastroso para las tres partes. Los afganos tenían el poder gracias a los soldados de Estados Unidos. Los talibanes fueron perseguidos afanosamente por estadunidenses y por afganos. Hubo muchas bajas durante todos esos años y al fin se creyó que los talibanes habían ganado la guerra, pero no fue así, las fuerzas más preparadas y con mejor armamento eran los estadunidenses y por ende los afganos, al grado de que en Afganistán hubo un cambio en la gente y en el credo, el cual sin olvidarse del Corán comenzaron a copiar un poco de la vida occidental, dejar de usar la Burka en la cara, pintarse, estudiar, ejercitarse al grado que tenían una competidora de Thai kuan do lista para ir a las olimpiadas de Tokio, también ir al cine; y casi todas las actividades que se usan en los países occidentales.

En un país de 40 millones de habitantes, donde la mayoría de ellos son jóvenes de 18 a 40 años de edad, que todo lo que han aprendido en los últimos 20 años es tener a un enemigo mortal el que, lo único que sabe hacer es matar, violar a sus mujeres, a las niñas y niños, terminar con la cultura del país adonde vaya y al que hay que destruir.

Ahora con la repatriación de los soldados y los talibanes en el poder, la mujer ha perdido todo tipo de derechos. El fundamentalismo ha vuelto al País y sólo lo que está escrito en el Corán se puede llevar a cabo. Al infiel se le corta la cabeza o las manos y “el que no está conmigo está contra mí”.

LA RETIRADA PRESIDENCIAL

La promesa que hizo Trump de repatriar a los soldados americanos, que nunca cumplió, se la dejó a Biden, quien sin estudiarla un poco con los investigadores y especialistas, prometió llevarla a efecto y se vio obligado a cumplir. Y el 15 de agosto pasado dio la orden de retirar a todos los soldados que había en Afganistán, creyendo que había dejado un gabinete con su presidente querido por los afganos y a un pequeño pero pacificado País, expresando que ya estaba cimentado el liberalismo, los derechos de la mujer, libertad y democracia y la destrucción de los talibanes.

Biden pensó que se estaba ratificando el tratado de paz iniciado por Trump con apoyo del pentágono que se logró  un acuerdo firmado en febrero del 2020 en presencia de los talibanes, India, Estados Unidos, China y Pakistán.   

Estados Unidos fue derrotado en forma política e ideológica. Un ataque de una semana por medio de los talibanes fue suficiente para tomar Kabul. El ejército Afgano de 300 mil hombres se derrumbó y casi todos se entregaron al ejército talibán. El presidente Ashraf Gani impuesto y respaldado por Estados Unidos, huyó del país y buscó refugio en Omán.

El hecho es que en 20 años Estados Unidos no pudo hacer nada más que gastarse miles de millones en cuarteles con aire acondicionado y comida traída de Qatar, Arabia Saudita y Kuwait.

Esta guerra ha sido muy parecida a la de Vietnam, donde se peleó fieramente contra enemigos desconocidos, en lugares en los cuales no sabían por qué estaban ahí, qué estaban defendiendo, cómo era que los nativos peleaban tan ferozmente y por más que se les buscara, jamás se les encontraba.

Cuando finalmente, después de tres años de lucha los muchachos regresaban, todo lo que encontraban de su vida anterior había desaparecido; La novia o la esposa difícilmente los habían esperado, su puesto está ocupado. Buscaban una labor y en aquella que encontraban cualquier ruido les molestaba, pues pensaban que era un enemigo y también ahora, eran despedidos y decidieron seguir con las armas que les dieron para Afganistán en EEUU.

Queremos preguntar a los fabricantes de armas en Estados Unidos. ¿A quién le van a vender el armamento que fabricaban para esa guerra? ¿A Latinoamérica, a Asia, a Europa o a África?, porque las empresas las siguen fabricando.

AGRADECIMIENTO

Quiero agradecer a la Dirección del Diario de Morelos el permitirme dar mis puntos de vista sobre política.

Por:  Rafael Benabib / rafaelbenabib@hotmail.com

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