Dentro de los temas que se escogen para escribir un artículo para el periódico o para una revista no especializada, es preferible usar un lenguaje simple y fácil de entender sin usar palabras rimbombantes que pueden confundir al lector, especialmente si no explican adecuadamente no sólo lo que se está pensando después de haber analizado aquello que intente compartir con sus lectores. Por lo regular a esto se le llama el lenguaje coloquial.

Expresar lo que se piensa es responsabilidad de quien lo escribe, así sin importar el tema que se escoja, existe la obligación de enviar el mensaje lo más claro y entendible sin usar ese lenguaje que se utiliza para un grupo especial, el que solamente aquellos que siempre lo usan y están familiarizados con esa manera de escribir, de hablar y hacerse entender entre la gente con quien trabajan o los jóvenes que tienen un léxico entendible sólo entre ellos.

La finalidad que los escritos en ese tipo de escritura persigue, es el llegar a ser entendido por aquellas personas que tienen grados universitarios de gran importancia, como un doctorado o un erudito en el tema y de la misma manera para un obrero que se quiera informar igual que para una trabajadora del hogar.

Famosos escritores como Vargas Llosa en muchos de sus libros como “La ciudad de los perros” y casi toda sus obras se tienen que leer dos o tres veces o a otro escritor que use ese lenguaje rebuscado al que sólo aquella persona que esté familiarizado con ese mismo léxico podrá comprender sus escritos sin dificultad. 

En el libro de la gran escritora Ángeles Mastreta: “Arráncame la vida” parece que estuviera platicando con el lector; y así son: García Márquez con su novela “Cien años de soledad” y los grandes escritores como Luis Spota en “La silla presidencial” o a Ibargüengoitia, “Aquellas ruinas que ves”cuyos escritos le hablan al lector como si éste estuviera presente.

En los trabajos de información pública el autor lleva una gran responsabilidad en su trabajo y tiene la obligación de plasmar la realidad sin usar palabras altisonantes o insultantes, investigar lo que él mismo está escribiendo, porque en la mayoría de los casos lo que se dice debe de constar, ya que lo impreso se convierte en historia.

   No importando que se trate de una novela, un artículo, un cuento, una obra ya clásica o la que puede llegar a ser, un poema, un referente de la historia de todos los tiempos, un libro o artículo escolar de aprendizaje o de un trabajo de investigación de cualquier tema, en el que se necesite saber los nombres y características del escrito, también puede ir expresarse con un lenguaje coloquial, con un apartado en que se explique a qué se está refiriendo.

Por ejemplo, una de las obras más completas de la literatura universal es “El Quijote de la Mancha” de el fabuloso escritor Miguel de Cervantes Saavedra, en el que con el lenguaje coloquial nos muestra los pasajes en los que cada quien se familiariza o está a punto de hacerlo, es de un aprendizaje profundo, ya que el lector se identifica con cada personaje, ya sea de la vida de sí mismo o de la gente que conoce o a oído hablar.

Así se trate de uno de sus trabajadores, como en el caso de Sancho Panza, de sus amores, como la bella Dulcinea, de sus defensas contra la implacable autoridad de los duques y condes, con la bondad de quien le da al mundo salud y apoyo, donde Don Quijote enseña la grandeza que encierra el ser generoso y ayudar a su prójimo, cuando su sirviente Sancho Panza muestra su sabiduría, su cultura y su servicio a los demás siendo gobernador de la Isla de Barataria y en fin, toda esa explicación que nos da de la vida.

Al igual que el brillante y completo escritor inglés, poeta, actor, y mil cosas más que es el mejor y más conocido dramaturgo de todos los tiempos: William Shaquespeare con sus obras que enseñan el comportamiento del ser humano y su enseñanza en el amor, en el odio, en la venganza en la tristeza y en la soledad, como ejemplo en Romeo y Julieta, Otelo, King Lear y muchas más. Igual que sus poemas, sus obras de teatro. Esto y más sobre la vida y la muerte, las tragedias y la felicidad.

También se puede mencionar a Aristóteles, quien explica sobre “las contradicciones, sobre las necesidades que plantee el mundo: la necesidad de estudiar lo individual y el hecho de saber lo universal es el verdadero saber”.

En estos párrafos sólo se intenta dar el ejemplo de como los más importantes escritores de todos los tiempos plasmaron sus escritos en un lenguaje coloquial para ser entendido por el mundo entero.

Por ejemplo: Un buen articulista dice en uno de sus escritos: “Revalorizar el significado de lo expresado es responsabilidad ciudadana. Las acciones son precedidas por ideas verbalizadas, aquellas nacen de conceptualizaciones que hacemos acerca de la licitud”. O “La democratización opinativa ha expropiado a los medios tradicionales la tradición de dar a conocer puntos de vista sobre asuntos de procedencia pública, siendo que las expresiones didácticas son como dagas”. “No cabe duda que la multiplicación de voces y miradas es benéfica y muestra la diversificación de la sociedad”. “Cuando los vociferantes buscan acotar del todo, los vociferantes (sic.) Están menoscabando un espacio que debe ser policromático, ágora donde son expresadas las más disímbolas posiciones con espíritu democrático”…

En el lenguaje coloquial no hay necesidad de tan rebuscadas palabras, pues lo expresado se puede reducir en unas cuantas. ¿Por qué no permitirle al lector de cualquier nivel socioeconómico o educativo que entienda lo que se quiera decir y evitar palabras como Revalorizar, Verbalizadas, Conceptualizaciones acerca de la Lacitud, Democracia Opinativa, Los Vociferantes están menoscabando un espacio que debe ser Policromático?, etcétera, etcétera.

 

Hoy en día más del 60 por ciento de los libros están escritos en un lenguaje para eruditos y hasta conocedores y amantes de la lectura. Pensamos que esa es la principal razón por lo que el mexicano no alcanza a terminar de leer un solo libro al año, ya que se pierde todo una noche en entender lo que está escrito en el primer párrafo y sucede que o le agarra el sueño o se levanta a la hielera por una cerveza para poder dormir.

 

Para qué le buscamos tantas razones sin una explicación general. Con usar su propio idioma es fácil llegar a tomarle gusto e interés a la lectura, se trate de quien se trate. No por usar palabras domingueras la gente va a creer que es el gran intelectual.

En estos días están por salir a la venta al público 225 mil libros a muy buen precio que no han sido abiertos y que estaban guardados en un sótano, los cuales no sacaban los gobiernos anteriores porque no querían que el pueblo leyera.

Esperamos que las próximas lecturas estén escritas como las del escritor Taibo 11.

Por: Rafael Benabib / rafaelbenabib@hotmail.com

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