La sordera súbita es la perdida de audición de uno o ambos oídos, se produce como una pérdida rápida e inexplicable de la audición, la cual se puede producir de pronto o en el transcurso de unos días, se le conoce como hipoacusia súbita, una sordera sorpresiva en una persona que anteriormente se encontraba bien.
Habitualmente cuando se llega a perder la audición, lo primero que se piensa, es que está relacionado con un tapón al interior del oido, por lo que se debe de llevar a cabo una revisión.
Si nos damos cuenta que no es un tapón lo que ha provocado la sordera, empezamos a sospechar de hipoacusia súbita, la cual tiene causas multifactoriales, que pueden ser inflamatorias, virales, reumaticas, metabólicas, infecciosas, inmunológicas, trombóticas, en muchas ocasiones, no se puede determinar que es lo que realmente provocó este padecimiento, lo que podemos llamar “Hipocusia de origen idiopático” es decir, se desconoce cual fue el origen de la misma.
El mensaje que me gustaría dar con esta columna, es el de la urgencia de acudir al otorrinolaringólogo, tomando en cuenta que mientras más rapido se aplique el tratamiento, más éxito se puede tener en recuperar la audición.
La hipoacusia súbita, debe de calificarse como una “Urgencia Otorrinolaringológica”, así como si fuera un infarto, ceguera, etc. En donde se debe de acudir directamente con el especialista y no con un médico general como el primer contacto, ya que la rapidez con la que se lleve a cabo el tratamiento será el éxito de los resultados.
Lo ideal será que la visita al especialista se haga en los primeros tres días, pero desafortunadamente el 90% de los pacientes que llegan con el otorrinolaringólogo su primer contacto se hizo con el médico general, quien al desconocer de la hipoacusia súbita, otorga medicamento al paciente para eliminar los malestares, aunque no ataca el problema de origen y en muchos casos se pierden hasta 7 días antes de iniciar con el tratamiento adecuado.
La prontitud en la detección, es la diferencia entre quedarte sordo y escuchar, ya que es un proceso que puede derivar de diversos factores, como trombóticos, inflamatorios o virales.
Se tiene que actuar rápidamente para que en caso de que sea derivado de la inflamación o un coágulo, se ataque de manera inmediata.
Regularmente la mayoría de tratamientos son esteroides, por lo que se pueden aplicar vía oral o intratimpánicos, para que llegue a la cóclea y se pueda desinflamar. Este procedimiento no es nada sencillo y debe realizarse por un especialista.
Las personas que padecen enfermedades crónico degenerativas, podrían ser algunas de las más vulnerables a este padecimiento, aunque la mayoría de los pacientes que llegan con hipoacusia, son personas sanas, esto indica que a cualquier persona le puede suceder.
Puedo decir que este padecimiento no se puede prevenir, ya que se desconoce la causa que lo genera.
Sabemos que mientras mas temprano sea el tratamiento, dentro de las primeras 72 horas, existe mayor posibilidad de recuperar la audición.
Para concluir me gustaría hacer énfasis en éstas líneas, “Toda persona que pierda por completo la audición o no escuche bien, debe de acudir con el especialista y dejar de automedicarse o minimizar el padecimiento”.
Nos leemos en la próxima columna.
Lilia Donají Márquez Martínez | Otorrinolaringóloga
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