Cuernavaca.- El obispo de la Diócesis de Cuernavaca, Ramón Castro Castro aseguró que la tradición de la rosca de Reyes Magos se ha mantenido por cientos de años y es una de las más bellas.

De acuerdo con los Evangelios de la iglesia Catálica, Herodes El Grande, rey de Judea, ordenó a los Magos de Oriente que le indican el lugar exacto del nacimiento de Cristo, el cual estaría determinado por una estrella, pero no le avisaron, por lo que ordenó matar a todos los niños menores de dos años nacidos en Belén.

“Comer rosca el seis de enero es una tradición y tiene su origen cuando la Sagrada Familia huyó a Egipto y salvó al niño Dios. Cuando otras familias oyeron la decisión de Herodes escondieron a sus niños en las tinajas de harina para que no fueran vistos y salvaran su vida”, dijo el obispo.

Desde entonces, para los judios el seis de enero comían pan ácimo y escondían un muñeco de barro, recordando ese acontecimiento. Con el tiempo, los primeros cristianos tomaron un poco de esa tradición y lo mezclaron con la historia de la visita de los Reyes Magos para celebrar la Epifanía, cambiaron el pan ácimo por el pan de harina blanca y levadura y era cocida en forma de rosca, endulzada con miel y adornada con los frutos propios del desierto como higos, datiles y nueces.

Para los cristianos la forma circular de la rosca simboliza el amor eterno de Dios, es decir, que no tiene principio ni fin y los confites que le ponen son las distracciones del mundo que impiden encontrar a Jesus, por eso se pone en niño escondido.

Monseñor Ramón Castro Castro, pidió a la comunidad católica disfrutar de las tradiciones, pero sin perder de vista su esencia y sobre todo, con la unión de las familias y el amor a Dios.

Por: Marcela García

marcela.garcia@diariodemorelos.com

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